Crítica de la primera temporada de "La cúpula"

La serie de televisión "La cúpula" se desarrolla en Chester’s Mill, una pequeña y apacible ciudad en la que sus habitantes conviven con los problemas cotidianos propios de cualquier localidad. Sin embargo, esa tranquilidad se ve interrumpida cuando cae sobre ellos una especie de cúpula invisible e impenetrable que los deja aislados del resto del mundo (tanto a sus ciudadanos como a la gente que se hallaba allí de paso).
Es entonces cuando podemos comprobar lo bien perfilados y definidos que están los personajes de la serie, algo que suele suceder cuando están basadas en una novela, y más aún cuando su autor es Stephen King, un escritor que se extiende en la descripción e historias que hay detrás de cada uno de ellos. Por tanto, su evolución es totalmente coherente con su comportamiento expuesto antes del inexplicable suceso, algo que, personalmente, siempre agradezco en el desarrollo de una trama televisiva.
Otro de los puntos fuertes de esta producción es lo bien llevada que está la intriga, la curiosidad y la desesperación de los lugareños ante el desconocimiento del origen de la cúpula. Es un factor que nos lo van desgranando en su justa medida, logrando que no nos provoque aburrimiento por un estancamiento en sus indagaciones a la vez que nos crea esa impaciencia, en el buen sentido, de saber el porqué de ese extraño suceso y de los acontecimientos que va originando. Por otro lado, la ambientación de la ciudad está muy lograda, tanto los interiores como los exteriores, al igual que los efectos especiales. Por tanto, en su conjunto, es una serie más que recomendable.




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