Crítica de "Boyhood (Momentos de una vida)"

Crítica de "Boyhood (Momentos de una vida)"
El filme se ha beneficiado de los riesgos que ha tomado Linklater a la hora de sacarlo adelante. Y es que, no nos engañemos, a cualquiera le llama la atención el hecho de que estemos hablando de un título que se ha rodado a lo largo de doce años para de esta manera capturar un importante fragmento de la existencia de una familia sin necesidad de cambiar para ello de actores. Semejante propuesta tiene su mérito y sería de necios negarlo. Ahora bien, una odisea cinematográfica no convierte de manera inmediata a una cinta en una producción de elevada calidad. "Boyhood (Momentos de una vida)" es buena y recomendaría su visionado a cualquier amante del Séptimo Arte, pero considero que presenta defectos bastante obvios. Así, existen notables altibajos a lo largo de la narración, con pasajes que presentan un mayor interés que otros e incluso encontrándonos con escenas en las que no ocurre absolutamente nada. Los momentos dramáticos están muy conseguidos (las peleas entre los personajes), aunque me molestó de manera especial la filosofía barata de algunos de los diálogos (sobre todo en el tramo final del relato).
Como no podía ser de otra manera, existen previsibles referencias culturales o políticas. Respecto a las primeras, observamos consolas como Game Boy, Xbox o Wii, por no señalar las menciones a los libros de "Harry Potter", los dibujos animados de "Dragon Ball" o incluso a las precuelas y posibles secuelas de la trilogía original de "Star Wars". En cuanto a lo segundo, se sustenta en los habituales desprecios a George W. Bush y en las alabanzas a Barack Obama (lo que, no obstante, da pie a un divertido gag protagonizado por un republicano recalcitrante). Uno de los aspectos que más me gustó de "Boyhood (Momentos de una vida)" es su montaje. Linklater no nos muestra rótulo alguno para hacer referencia al paso del tiempo, dejando que sea el público el que se percate de ello. He de reconocer que las transiciones resultan naturales y que el espectador no se pierde en ningún momento. Asimismo, el reparto me parece de lo más acertado. Destacaría a Patricia Arquette, por no hablar del mérito de Ellar Coltrane y Lorelei Linklater, quienes no resultan repelentes en ninguna de las etapas de la existencia de sus personajes. Ah, y lo más importante de todo: la película no se hace pesada a pesar de su abultado metraje.



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