Nada más comenzar "Thor: Ragnarok", el espectador enseguida se percata de que, en esta ocasión, Marvel Studios se ha pasado un poquito con la comicidad de la película. Incluso da la impresión de que nos hallamos ante une entrega de "Guardianes de la Galaxia" y no ante una secuela de las aventuras del Dios del Trueno. Vayamos por partes...
El arranque de "Thor: Ragnarok" es muy loco. Tras una introducción que mezcla humor y acción, el filme intenta solucionar el embrollo en el que se metió "Thor: El mundo oscuro" durante su conclusión (ya sabéis, Thor creía que estaba hablando con Odín, cuando en realidad se trataba de Loki).
Curiosamente, sí se solventa bastante bien todo lo relacionado con Hulk, a quien vimos por última vez en "Vengadores: La era de Ultrón" y cuyo paradero era hasta ahora una incógnita.
Volviendo al citado comienzo de la película, señalar que está repleto de cameos y toda suerte de excentricidades, tratándose de la parte más floja del largometraje. De igual modo, la llegada de Hela no termina de convencerme, siendo limitadas sus apariciones y resolviéndose toda su trama en los últimos treinta minutos de la cinta.
Porque, no nos engañemos, la mayor parte de "Thor: Ragnarok" transcurre en Sakaar, desperdiciándose la intriga dramática que podría haber generado el cuarteto formado por Odín, Thor, Loki y Hela.
No obstante, aquí es cuando la vertiente cómica del guión se equilibra un poco, resultando muy atractivas las escenas de acción que se suceden en este planeta y, posteriormente, en la brutal confrontación que se produce en Asgard.
Lo mejor y lo peor de "Thor: Ragnarok"
Sumando los pros y los contras de "Thor: Ragnarok", cabe apuntar que los primeros vencen a los segundos. Esto es así porque, a fin de cuentas, nos hallamos ante una película muy entretenida.
Las más de dos horas de su metraje se me pasaron volando, incrementándose la amenidad según avanza la historia. Las peleas son mucho mejores y más espectaculares que las que observamos en sus antecesoras, añadiéndose además un breve combate aéreo.
Aunque en general la realización de Taika Waiti no me llamó la atención y simplemente la calificaría de funcional, reconozco que en determinados planos sí se nota que se esfuerza en alejarse de lo común.
En cuanto al reparto, Chris Hemsworth saca aquí su vena más cómica, algo que tampoco nos sorprende tras haberle visto en algunos de sus últimos trabajos. Cate Blanchett y Tom Hiddleston se lo pasan especialmente bien dando vida a sus personajes, algo que el espectador enseguida percibe.
Me gustó el papel de Tessa Thompson, aunque reconozco que me decanto por Jaimie Alexander como compañera ideal de aventuras de Thor. Mark Ruffalo da vida a un alterado Bruce Banner, mientras que Karl Urban se pone en la piel de un personaje completamente prescindible. En serio, si se hubiera suprimido del guión, la historia principal no se habría visto afectada.
Por último, resta hablar de un desaprovechado Anthony Hopkins. No entiendo al Odín que encarna, pero, en fin, no es algo que sea culpa suya, sino de los autores del libreto.
