¿De verdad era necesario que se diera luz verde a un proyecto como "Kong: La Isla Calavera"? Sí, "Godzilla (2014)" fue un éxito de taquilla y su anterior versión occidental data de 1998. Pero es que el último largometraje del simio gigante, "King Kong", se estrenó a finales de 2005 y ya nos mostró con todo lujo de detalles el paraje al que da título este filme.
Entiendo que lo que pretende Legendary Pictures es apuntarse a la moda de las franquicias, en este caso de una centrada en el universo de los monstruos gigantes. Es por ello que han contratado los servicios de varios guionistas, liderados por Terry Rossio ("Piratas del Caribe"), para que desarrollen varias ideas que se pueden utilizar en películas como "Godzilla vs. Kong".
He de reconocer que no me extraña que no se haya incluido en este grupo a los responsables del libreto de "Kong: La Isla Calavera", puesto que su trabajo es bastante flojo. La cinta arranca bien, con un típico prólogo que posee cierta intensidad y que pretende captar la atención del espectador. Incluso me gusta la forma en la que se nos presenta a Bill Randa, el hombre que intenta convencer a un senador para que le permita investigar un lugar rodeado de misterio. Sin embargo, y aunque se nota que los guionistas aprietan el acelerador para introducir al resto de los integrantes del equipo, en ningún momento logran que éstos resulten interesantes y provocan el hastío del público.
Nuevamente nos despertamos cuando los protagonistas llegan a la isla, aunque posteriormente se echa en falta una mayor variedad de criaturas y un sentido de la aventura más acusado. Las escenas de acción se combinan con una trama inexistente (ir del punto A al punto B, como si de un videojuego se tratara), un sentido del humor un tanto infantil y unos personajes con los que nunca empatizamos. Vamos, que nos da igual que vivan o mueran.
El director, Jordan Vogt-Roberts, no lo hace mal del todo si tenemos en cuenta que nunca antes había trabajado en una producción de estas características, aunque echo en falta que no juegue con la tensión y que las acometidas de los monstruos, incluidas las de King Kong, sean tan directas (resulta increíble que criaturas enormes se aproximen a militares y civiles sin que éstos se percaten de ello hasta que las tienen justo encima).
Lo que no comprendo es que la crítica no haya destrozado a "Kong: La Isla Calavera". Supongo que a muchos les habrán gustado las alegorías relacionadas con la guerra de Vietnam (el filme está ambientado a principios de la década de los 70). Hasta puede que hayan disfrutado con las nada sutiles pullas hacia Richard Nixon. ¡Cualquiera sabe!
Tom Hiddleston y Brie Larson, ¿estrellas de "Kong: La Isla Calavera"?
Si hay algo que me ha dejado estupefacto tras ver "Kong: La Isla Calavera", es la nula relevancia que tienen en la historia los personajes a los que encarnan Tom Hiddleston y Brie Larson. El primero es un rastreador, mientras que la segunda es una periodista. Pues bien, ambos tienen menos diálogos y presencia, no ya que el propio King Kong, sino que actores como John Goodman, Samuel L. Jackson, que ya sabemos que se apunta a lo que le pongan por delante, y John C. Reilly.
Sinceramente, no sé cómo es posible que hayan aceptado estos papeles (bueno, sí, por dinero). Y lo que es peor, no me cabe en la cabeza que los responsables de Legendary no se percataran de esta circunstancia. Fichaban a un par de intérpretes televisivos, más baratos y con rostros conocidos para el gran público, y se hubieran ahorrado cientos de miles de dólares.
La iniciativa de la película la llevan Randa (Goodman), Packard (Jackson) y Marlow (Reilly), pero nunca Conrad (Hiddleston) o Weaver (Larson). De hecho, los diálogos de éstos son minúsculos e incluso algunos de los en teoría secundarios declaman más palabras que ellos.
Por cierto, del resto del elenco destacaría a Corey Hawkins, que se está haciendo un nombre en Hollywood gracias a su participación en las series de televisión "The walking dead" y "24: Legacy", Toby Kebbell, que no cesa de trabajar en costosos largometrajes, y Richard Jenkins (quien, sorprendentemente, apenas aparece unos minutos en la pantalla).
