Después de visionar el primer tráiler de "Aquaman", las cosas no podían pintar peor para esta nueva producción de Warner Bros. centrada en uno de los innumerables superhéroes de DC Comics. Incluso mucha gente llegó a mofarse de su cartel inicial, comparándolo con el de "Buscando a Nemo".
Tras las decepcionantes recaudaciones de "Liga de la Justicia", la mayoría de la industria no esperaba gran cosa de este título (al menos desde un punto de vista comercial). Con su segundo tráiler, dichas opiniones comenzaron a variar ligeramente, aunque, por supuesto, por entonces nadie se esperaba que, de ser uno de los probables fiascos de 2018, la cinta pasara a convertirse en una de las más taquilleras del año (su apertura en la taquilla USA dejó a unos cuantos patidifusos).
Pero, ¿por qué "Aquaman" está obteniendo semejante éxito? ¿Qué es lo que hace que un superhéroe menos conocido que Batman y Superman pueda tratar de tú a tú a sus colegas de "profesión"? Muy sencillo, Warner le ha dado al público lo que supuestamente quería...
"Aquaman", más allá de Marvel...
Tras la oscuridad que Christopher Nolan ("Batman begins") imprimió a las producciones DC y los cambios que Warner intentó introducir a las mismas con "Wonder Woman" y "Liga de la Justicia", "Aquaman" da otro gran salto y marca una tendencia que seguro seguirán los siguientes títulos del estudio.
Y es que la película va incluso más allá de lo que habitualmente vemos en los títulos de Marvel, resultando entretenida de principio a fin y presentando un humor blanco y tontorrón (demasiado, para mi gusto).
Además, su director, James Wan, opta por trasladar al mundo de los superhéroes las dinámicas de la saga "Fast & furious", de cuya séptima entrega se hizo cargo en su día. De esta manera, el ritmo no decae en ningún momento, siendo constantes las escenas de acción y cambiando las localizaciones de un sitio a otro.
Al respecto, destacaría la pelea inicial que mantiene la reina Atlanna y el pasaje que transcurre en Italia (vistoso y con algunos planos realmente espectaculares).
Ahora bien, "Aquaman" también adopta lo peor de la mencionada franquicia de "A todo gas", puesto que el guión es muy, muy endeble. Hay diálogos que dejan bastante que desear y la historia se narra con una evidente simpleza.
Comienza muy bien y, de hecho, la historia de amor entre Atlanna y Tom merecería una película en solitario, pero las explicaciones sobre lo que acontece en Atlantis son muy vagas y de una tremenda superficialidad. Se nota en exceso que los autores del libreto, David Leslie Johnson-McGoldrick y Will Beall, no quieren hastiar al espectador con tramas políticas que, a mi parecer, hubieran resultado muy enriquecedoras.
Lo mejor de "Aquaman"
Sin duda, me quedaría con la desbordante creatividad que lucen sus imágenes. El mundo submarino se recrea con gran mimo y precisión, aunque en ocasiones ciertas criaturas no ofrecen el realismo deseado.
Además, el espectador siempre tiene la sensación de que se han aprovechado a la perfección sus alrededor de 200 millones de dólares de presupuesto. La narración transcurre en múltiples escenarios, tanto acuáticos como terrestres, por no mencionar que hasta se recrean instantes del pasado de Atlantis.
El reparto de "Aquaman"
Jason Momoa no me convenció dando vida a Arthur Curry en "Liga de la Justicia". El actor tiene una gran presencia física, pero de nuevo da la sensación de que se excede a la hora de mostrar su altivez (cosa distinta es que los autores del libreto dibujen al personaje como un inculto para, al poco rato, convertirlo en todo un historiador).
Amber Heard saca lo mejor de Mera, mientras que Patrick Wilson se divierte encarnando a Orm. La presencia de Willem Dafoe, Dolph Lundgren y Nicole Kidman resulta todo un acierto, no pudiendo decirse lo mismo de un discreto Yahya Abdul-Mateen II.
