James Woods en el club de los listos

James Woods en el club de los listos

Siempre se ha hablado del coeficiente intelectual de algunas actrices como
Sharon Stone, que se estima en 154, o de Madonna, que está en 140. Sin embargo,
si hay un “cerebrito” en Hollywood, ése es el veterano actor James Woods.

Su larga carrera en la interpretación le ha permitido participar en
películas tan míticas y variadas como Videodrome, Érase una vez en
América
, Salvador, Colegas a la fuerza con Michael J.
Fox, Chaplin con Robert Downing Jr. o Las vírgenes suicidas.
Ha trabajado varias veces con Martin Scorsese, como en Nixon y Casino
donde coincide, precisamente, con Sharon Stone.

Casino tiene algo de premonitorio, puesto que es un sitio que el
actor visita con frecuencia. Este verano, por ejemplo, se ha podido ver a Woods
en las Series Mundiales de Poker (WSOP) que se celebran en Las Vegas. Otros
actores, como Aaron Paul, de Breaking Bad, también se pasaron por allí, pero James Woods no fue a ver sino a participar. No es casual. El actor, antes
de dedicarse por completo al arte dramático, fue alumno del prestigioso
Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), muy ligado a los juegos de
cartas.

James Woods en el club de los listos

El MIT les resultará familiar a los más cinéfilos porque es el instituto en
el que Russell Crowe conoce a Jennifer Connelly en Una mente maravillosa, donde interpreta a John Nash. Este matemático, en la vida real, ha sido uno de
los padres de la Teoría del Juego que hoy en día se aplica en el poker Texas
Hold’em, variedad
que más se practica
y a la que juega Woods. Esta escuela universitaria
también es conocida por haber sido el origen del equipo de blackjack del que
trata la película 21, blackjack, en la que aparecen Kevin Spacey,
Laurence Fishburne, Jim Sturgress y Kate Bosworth.

Antes de entrar en el MIT, mientras cursaba secundaria, James Wood hizo un
curso de álgebra lineal en la universidad de UCLA, pero consiguió
una beca completa para Massachusetts y se decidió por el instituto tecnológico
en lugar de la institución de Los Ángeles.

Al final acabaría yendo a California porque durante sus años en el MIT no
sólo le picó el gusanillo del juego sino también el de la interpretación.
Abandonó su formación académica en el último año de su curso de Ciencias
Políticas para convertirse en actor. Ha sido nominado al Oscar en dos ocasiones
y ha ganado dos premios Emmy (por su papel en la serie Hallmark Hall of
Fame
), así que no se puede decir que le haya ido mal.

El coeficiente intelectual que se le atribuye a James Woods es de 180, lo
mismo que Albert Einstein, Bill Gates o el director Quentin Tarantino, con
quien estuvo a punto de trabajar en Reservoir Dogs  -algo que no
hizo por culpa de su agente, que no le comunicó el interés de Tarantino, lo que
provocaría más tarde su despido. El coeficiente de Woods es superior al de
Stephen Hawking, y hay quien le considera una de las personas
vivas más inteligentes
.

James Woods en el club de los listos

En los últimos años, James Woods además de dedicarse a hacer series, jugar
póker y aparecer de vez en cuando en Family Guy, donde hace de sí
mismo y el high-school lleva su nombre, también ha participado en un
programa del Science Channel, Futurescape, en el que ofrece su opinión y comparte
experiencias respecto a distintos temas sobre tecnología.

James Woods es todo un personaje dentro y fuera de la pantalla. Hay multitud
de anécdotas en su biografía que le convierten en un actor con el que se puede
estar más o menos de acuerdo pero absolutamente fascinante. Alguien que demandó
a la actriz Sean Young, de la que fue pareja, porque se sentía acosado por
ella; que comunicó a la tripulación de un avión que sospechaba que algunos de
los pasajeros eran terroristas y resultó, poco más de un mes más tarde, que sí
lo eran; o que ha puesto Twitter ‘patas arriba’ más de una vez a causa de su
guerra contra las políticas de Barack Obama. Lo dicho: todo un personaje.

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