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Crítica de "Ben-Hur (2016)"

Crítica de "Ben-Hur (2016)"

Cuando se anunció la nueva adaptación de "Ben-Hur", a muchos no nos agradó semejante idea. A fin de cuentas, la versión de 2016 lo tenía verdaderamente difícil a la hora de superar la magnífica calidad de las de 1925 y 1959. Sin embargo, ya ha transcurrido más de medio siglo desde que se filmara este libro por parte de un gran estudio de Hollywood, así que, viéndolo con estos ojos, quizás era el momento adecuado para estrenar en la gran pantalla otra traslación del texto de Lew Wallace.

No creo que a ninguno os sorprenda leer que "Ben-Hur (2016)" es muy inferior a "Ben-Hur" (1959), que bajo mi punto de vista es una obra maestra de William Wyler (cineasta que incluiría sin dudarlo entre mis diez favoritos de la historia del cine). Pero lo mejor es que nos olvidemos de las comparaciones. Sé que es una tarea complicada, pero considero injusto que un determinado título quede demasiado marcado porque se basa en una obra que con anterioridad ya fue llevada a la gran pantalla por otros autores.

Dicho esto, he de decir que "Ben-Hur (2016)" es una película muy irregular. Su narración está repleta de altibajos, provocando que tan pronto nos interese lo que acontece en su desarrollo como que, unos minutos después, suceda todo lo contrario. Pero lo más curioso de todo es que, a pesar de ello, no se trata de una cinta aburrida. Puede que no nos apasione lo que se nos relata en ella, pero he de reconocer que no se me hizo pesada en ningún momento (y eso que en su arranque hay una extensa presentación de personajes).

Judá (Jack Huston), Messala (Toby Kebbell) y la carrera de cuadrigas de "Ben-Hur (2016)"

El filme posee una buena factura y es de agradecer el uso que se hace de los decorados y de los escenarios reales. Por supuesto, en los pasajes más complicados se nota la intervención de los efectos digitales, pero en general se resuelven bastante bien (al respecto me quedaría con el momento en el que observamos cómo se produce el ataque de la galera romana en la que rema un Judá esclavo, puesto que la visión del espectador es la misma que la del protagonista). Tenía ciertos recelos sobre este asunto, puesto que Timur Bekmambetov no es un realizador que me entusiasme (no lo digo sólo por "Abraham Lincoln: Cazador de vampiros", sino incluso por la sobrevalorada "Wanted [Se busca]"). Es verdad que mueve mucho la cámara y a veces nos marea, si bien ya es algo habitual en las producciones actuales de Hollywood.

El chocante final de "Ben-Hur (2016)"

El clímax de "Ben-Hur (2016)" no es otro que la famosa carrera de cuadrigas, concluyendo la película de forma precipitada y casi como si fuera una ñoño telefilm. Probablemente se trate de lo peor de esta adaptación, ya que no da tiempo para que los personajes evolucionen de la manera en la que lo hacen. De hecho, casi parece que el director y los guionistas quieran acabar cuanto antes la historia, provocando con ello una sensación de absoluta perplejidad en el espectador (esto contrasta además con el ya mencionado inicio de la cinta, mucho más pausado que esta nefasta conclusión).

Morgan Freeman como Ilderim en "Ben-Hur (2016)"

Lo que me ha sorprendido gratamente de "Ben-Hur (2016)" es su elenco. Jack Huston es un intérprete al que principalmente descubrí en la fallida serie de televisión "Eastwick" y que luego recibió bastantes alabanzas gracias a su papel de Richard Harrow en "Boardwalk Empire". La verdad es que su trabajo es muy digno, al igual que el de Toby Kebbell (quien, no obstante, transmite menos que su compañero de reparto). Morgan Freeman tiene algunas escenas de interés, mientras que los personajes de Nazanin Boniadi (Esther) y Ayelet Zurer (Naomi Ben-Hur) se desaprovechan bastante. En cuanto a Rodrigo Santoro, no me gustó como Jesús de Nazaret (carece de carisma y no provoca el impacto que se espera de una figura histórica tan relevante).

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