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Crítica de 'Star Wars: El ascenso de Skywalker'

En mi crítica de Star Wars: El ascenso de Skywalker os comento qué me ha parecido el cierre, no sólo de esta trilogía, sino de toda una saga galáctica que comenzó allá por la década de los 70. ¿Supone una mejora con respecto a su antecesora? ¿Se percibe que de verdad es el culmen de toda una serie? ¡NO contiene SPOILERS!

Aunque Star Wars: Los últimos Jedi me gustó, al menos como divertimento, creo que no supo desarrollar los personajes que J.J. Abrams nos mostró por primera vez en Star Wars: El despertar de la Fuerza. La sencillez se impuso a la complejidad, siendo la película una larguísima persecución que no satisfizo a todo el mundo.

Esta nueva entrega, Star Wars: El ascenso de Skywalker, tuvo que sortear algún que otro problema de producción, pues perdió a su director original, Colin Trevorrow. El mencionado J.J. Abrams ocupó su lugar, regresando a la franquicia y provocando a su vez un retraso en la fecha de estreno del filme (que en principio iba a llegar a los cines el pasado mes de mayo).

Desde luego, no envidio la tarea que aceptó, porque no es sencillo cerrar una franquicia de estas características. El filme no sólo ha de resolver la historia de Rey y compañía, sino que se introduce en cuestiones que acontecieron décadas atrás. La cuestión es la siguiente: ¿lo hace de forma natural o se percibe un desesperado intento por agradar a los seguidores de La guerra de las galaxias? Siendo un buen largometraje, me temo que hay más de lo segundo que de lo primero...

Sinopsis de Star Wars: El ascenso de Skywalker

La Primera Orden ha asestado un duro golpe a la Resistencia. Sin embargo, sus integrantes no se dan por vencidos e intentan reagrupar sus fuerzas para así hacer frente a las renacidas cenizas del Imperio. La batalla final entre los aliados de la Fuerza y los siervos del Lado Oscuro decidirá el futuro de la galaxia...

Lo mejor de Star Wars: El ascenso de Skywalker

J.J. Abrams es un director que sabe entretener al público, y eso es algo que se nota en Star Wars: El ascenso de Skywalker. No es de extrañar que el cineasta busque que en todo momento suceda algo para que así el ritmo de la cinta sea constante. La acción es continua y la trama se mueve con presteza de un sitio para otro.

El filme gana muchos enteros en su segunda mitad, especialmente porque se introducen elementos emocionales que nos ayudan a conectar con los personajes. Mientras que su primera hora está simplemente bien, el resto del minutaje me atrevería a calificarlo de notable.

Aunque hay incontables guiños a anteriores entregas de la saga, especialmente a Star Wars: Episodio VI - El retorno del Jedi, no se siente como si fuera una descarada repetición de las mismas (algo que sí sucedía con Star Wars: El despertar de la Fuerza).

El humor es mucho más atinado que el de Star Wars: Los últimos Jedi, siendo C-3PO el principal protagonista de las escenas cómicas de la película.

De igual modo, los efectos especiales lucen espectaculares y resultan imprescindibles para recrear mundos o deleitarnos con batallas espaciales.

Pero, sobre todo, destacaría el gran trabajo interpretativo de Daisy Ridley y Adam Driver. La primera transmite el coraje, la determinación y el sentimiento de Rey. El segundo hace creíble la evolución de un Kylo Ren que, personalmente, nunca me había encandilado (hasta ahora).

Lo peor de Star Wars: El ascenso de Skywalker

Por supuesto, la cinta posee defectos muy obvios. Por ejemplo, su primera mitad es demasiado precipitada, ya que se nos quieren contar muchas cosas en muy poco tiempo. Al final lo que sucede es que en realidad no se profundiza en ninguna de ellas.

Bajo mi punto de vista, se hubiera precisado de dos películas para introducir de forma correcta los planteamientos de esta entrega. La decisión adoptada hace que al final queden muchos cabos sueltos en la historia y que resulten menos creíbles determinadas revelaciones.

Asimismo, la batalla final no termina de convencer, sobre todo un enfrentamiento entre dos antagonistas que se resuelve de forma rápida y poco vistosa.

Tras un prometedor arranque, esta trilogía no ha sabido mantener el legado de George Lucas. Disney obvió al creador de esta mitología y no quiso desarrollar su historia para cerrar la saga. Lástima, porque al menos hubiera estado planificada de principio a fin por un mismo autor. Y no precisamente un autor cualquiera...

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