Icono del sitio TAQUILLA DE CINE

Crítica de "Mad Max: Furia en la carretera"

Son tantas las dificultades que ha tenido George Miller para sacar adelante "Mad Max: Furia en la carretera", que he de reconocer que me han sorprendido las abundantes críticas positivas que está recibiendo el filme (a mi parecer, un tanto desmedidas, pero de eso hablaré un poco más adelante). No hay que olvidar que la gestación de esta película se inició hace más de una década, justo cuando se planteó la posibilidad de sacar adelante una nueva secuela de la saga "Mad Max" (por supuesto, con Mel Gibson de protagonista). Problemas de localizaciones y de agenda impidieron su rodaje, que finalmente se llevó a cabo de julio a diciembre de 2012 (aunque no en forma de continuación, sino como un reinicio). En noviembre de 2013 se filmaron escenas adicionales, por no mencionar que se retrasó su fecha de estreno. Con semejantes datos, he de reconocer que era muy pesimista con respecto a los resultados artísticos de "Mad Max: Furia en la carretera". Por suerte, me equivoqué en mis pronósticos.

Si hay algo que me gusta de la película es el hecho de que se trata de una producción comercial en la que el espectador apenas tiene tiempo para respirar. En el cine estamos acostumbrados a que, en medio de los pasajes de acción, se nos dé una tregua con fragmentos que profundizan en la historia o en los personajes. Esto es algo que prácticamente no sucede en "Mad Max: Furia en la carretera". El director George Miller no está interesado en contarnos la vida del protagonista y da por sentado que el público ya la conoce. Si acaso, introduce varios flashbacks para recordar el tormento que lo consume por dentro (y que, bajo mi punto de vista, no terminan de funcionar). Dado que no existe este prólogo, enseguida nos metemos de lleno en una montaña rusa de sencillo argumento pero logrado acabado visual. La combinación de imágenes reales con otras generadas por ordenador resulta bastante acertada, de igual modo que se agradece la limpia realización de Miller (salvo en determinadas tomas, casi siempre nos enteramos de lo que acontece en la pantalla).
[post_ad]

Como señalaba antes, el argumento de "Mad Max: Furia en la carretera" no es gran cosa. En realidad, su trama se resume en una continua y entretenida persecución, pero a veces se echa en falta un poco más de contenido. Por ejemplo, en ocasiones el público no llega a conectar con Max, algo que también es atribuible al escaso carisma de Tom Hardy (que no resiste comparación con Mel Gibson). El asunto mejora si hablamos de Furiosa, a la que interpreta una estupenda Charlize Theron. Su cuerpo mutilado, sus miradas, su destino... En definitiva, se nos explica bastante de ella sin necesidad de ralentizar la narración. Hasta Nux (Nicholas Hoult) está mejor desarrollado que el antihéroe del relato.

La locura de "Mad Max: Furia en la carretera"

"Mad Max: Furia en la carretera" es una película de pura evasión, una locura de George Miller en la que éste expande el universo que creó hace ya más de tres décadas. Desmedida en algunos de sus planteamientos (sólo hay que observar el grotesco mundo en el que acontece la historia), al menos entretiene y posee unos cuantos hallazgos visuales. Sin duda, a los seguidores de la saga les encantará.

Salir de la versión móvil