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Crítica de "Jumanji"

Crítica de "Jumanji"

Es de agradecer la existencia de directores como Joe Johnston, capaces de ofrecer los mayores entretenimientos cinematográficos del año con una dignidad que para sí quisieran muchos de los llamados maestros del cine comercial moderno (¿alguien dijo Michael Bay?). Es lo que sucedió con títulos como "Cariño, he encogido a los niños", "Rocketeer", "Capitán América: El primer Vengador" y, cómo no, "Jumanji", película que es objeto de esta crítica.

A mi parecer, el cine es principalmente un divertimento. Nació para eso, y, como tal, no debemos esperar otra cosa de él. Puede ocurrir que un entretenimiento quiera decirnos algo más, como profundizar en temas sociales o sencillamente denunciar algo. ¡Estupendo! Ahora bien, lo que no se debería hacer es desprestigiar al buen cine comercial, a aquel que se crea con la sana intención de mantener al público distraído durante dos mágicas horas de abstracción y placidez. Precisamente "Jumanji" consigue este objetivo con creces.

Partiendo de una magnífica idea (sacada de un libro, como siempre), la película de Joe Johnston nos muestra lo que sucede cuando un peculiar juego de mesa entra en las vidas de niños y adultos, involucrando a todo un pueblo en unos espectaculares acontecimientos que toman como base una selva africana. Hay que completar el juego y llegar a la meta para que el caos generado sea resuelto... al menos hasta que comience otra nueva partida.

Y es entre tirada y tirada de ese juego cuando nos sumergimos en una trepidante aventura repleta de justificados efectos especiales y divertidos e hilarantes gags. Respecto a los primeros, Industrial Light & Magic se ocupa de los generados por ordenador, mientras que otras compañías hacen lo propio con los muñecos de animatrónica (lo más flojo; algunas arañas "cantan" demasiado) y a los decorados (el terremoto que divide la casa en dos es magnífico).

Los efectos especiales de "Jumanji"

Industrial Light & Magic crea unos animales realmente impresionantes en cuanto a su representación gráfica (se ven en las fotos y pueden pasar por auténticos), pero no logra el realismo necesario a la hora de hablar de su animación. Ahora bien, ¿este efecto se busca a propósito o es simplemente una limitación? En mi opinión se mezclan las dos cosas.

Así, encontramos unos mosquitos gigantes, nada creíbles por su tamaño pero perfectamente recreados por los técnicos de la antigua compañía de George Lucas. Los monos, por ejemplo, están descaradamente exagerados y más parecen gremlins que otra cosa; parece que aquí se perseguía este objetivo.

Pero detengámonos en la secuencia de la estampida, una de las más conseguidas. Es precisamente en ella donde creo que se mezcla el intento de asemejarse a la realidad y la limitación que en aquel entonces suponía recrearla por ordenador. Es indudable que las embestidas iniciales de los rinocerontes aportan un realismo apabullante, pero el caminar de los elefantes no es tan auténtico como a uno le gustaría (salvo en una escena final del aplastamiento del coche, donde casi parece real). No obstante, las cebras y los pelícanos están muy bien representados, regresando aquí a la duda de la dualidad entre realidad/intencionalidad cuando vemos al mismo animal rezagado de la manada principal.

Pero para no ayudar a despejar esta duda está el león, que tan pronto da una sensación de naturalidad apabullante como se transforma en un esperpéntico dibujo animado. En todo caso creo que queda patente el esfuerzo realizado por Industrial Light & Magic, que, sin embargo, ni siquiera fue recompensando con una nominación al Oscar.

Dicho lo cual, se podría decir que "Jumanji" es una sucesión de múltiples secuencias de corta duración pero de gran intensidad, generando así una vertiginosidad que da a la película ese ritmo tan ágil y fresco que otras producciones similares no son capaces de ofrecer.

En cuanto al reparto, Robin Williams está en su salsa y satisface a sus seguidores (de igual modo que irrita a sus detractores). Bonnie Hunt da vida a una perfecta protagonista femenina, mientras que Kirsten Dunst y Bradley Pierce no resultan repelentes en ningún momento.

James Horner firma una banda sonora cargada de ritmos africanos, melodías aceptables y descripciones vigorosas, aunque da la impresión de que el compositor se toma un pequeño descanso después de trabajos tan magníficos como los de "Braveheart" y "Apolo XIII". No importa, la música en este filme cumple con su cometido y, aunque no logra entusiasmar al espectador, al menos sí sirve para ambientar la aventura de "Jumanji".

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