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Crítica de la película "Cincuenta sombras de Grey"

Lo reconozco, pensaba que mi crítica de la película "Cincuenta sombras de Grey" sería más negativa de lo que en realidad es (vamos, que se trataría de un bodrio). No he leído la novela de E.L. James en la que se basa, puesto que, cuando se convirtió en un fenómeno de masas, le eché un vistazo a su argumento y, sinceramente, me espantó. Quien espere encontrar aquí una opinión del filme basada en las comparaciones con el texto original... se sentirá defraudado. No obstante, no me canso de repetir que un largometraje hay que valorarlo por sí mismo y no por la fuente en la que se inspira, ya que en no pocas ocasiones hablamos de medios que utilizan recursos completamente diferentes.

"Cincuenta sombras de Grey" es una película romántica-morbosa. Lo que se pretende es atraer al público con la promesa de que verá perturbadoras escenas de sexo. Quien busque algo así, ¿no sería mejor que lo hiciera en el cine porno?  De hecho, gracias a Internet cualquiera puede saciar sus "apetitos". También existe otra opción: ver series de televisión, en concreto de los canales HBO o Showtime (caso de "Girls" o de "Shameless", por poner tan sólo un par de ejemplos). Por tanto, que nadie se deje engañar por la publicidad que rodea a la cinta, la misma que les permitirá a sus responsables ganar decenas de millones de dólares.

[post_ad]Lo que sí me llama la atención es que he leído comentarios, tanto del libro como de la película, que se empeñan en decir que "Cincuenta sombras de Grey" denigra a la mujer. Lo que yo he visto es un intento de contarnos la historia de una joven sin ninguna experiencia sexual que se queda prendada de un seductor individuo. Éste tiene un problema, puesto que no es capaz de mantener una relación "normal" con el sexo opuesto y siente predilección por el sadomasoquismo (de hecho, huye de las citas, no duerme al lado de sus "parejas" y no le gusta que le toquen). Lo interesante del filme hubiera sido que se centrara en esa situación enfermiza, en esa obsesión que podría haber convertido a Christian Grey en un personaje interesante. Por desgracia, ello no sucede. Además, tampoco termina de funcionar el modo en el que se nos explica cómo Anastasia pretende cambiar los hábitos de su peculiar novio. Vamos, que el guión parece escrito para adolescentes.

Los intérpretes poco pueden hacer con los diálogos que han de recitar y la escasa profundidad de los protagonistasDakota Johnson cumple como la timorata universitaria que se queda embelesada del joven millonario, mientras que Jamie Dornan no posee el suficiente carisma como para que nos creamos que Grey es un tipo irresistible tanto en los negocios como en la cama. Me llama la atención lo desaprovechados que están los personajes secundarios, de tal modo que la mayoría de ellos apenas salen unos pocos minutos en la pantalla (sangrante es el caso de Max Martini, que, muy bien, no es una estrella de Hollywood, pero últimamente ha rodado títulos de cierta relevancia y aquí se limita a abrir y cerrar las puertas de un automóvil).

En fin, es una lástima, porque las familias de Christian y de Anastasia tienen pinta de esconder tramas más amenas que la relación que mantienen estos dos. La realizadora, Sam Taylor-Johnson, evita que "Cincuenta sombras de Grey" se asemeje a un telefilm, siendo ayudada en esta tarea por el director de fotografía Seamus McGarvey ("Anna Karenina"). No obstante, las escenas de sexo resultan manidas y molesta el uso que se hace al final de unas ligeras ralentizaciones. Da la impresión de que hasta la propia cineasta se aburre de ellas.

"Cincuenta sombras de Grey", el romance morboso

No creo que "Cincuenta sombras de Grey" sea un bodrio, pues está destinada a un tipo de público que tiene derecho a fantasear con historias banales sobre el amor y el sexo. Sin embargo, y puestos a ello, al menos podía presentar una mayor intensidad y un retrato más cuidado de sus personajes.

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