Aunque la crítica nunca ha mirado con buenos ojos a la saga "Transformers" (de la que "Bumblebee" forma parte), entrega tras entrega el público siempre le ha dado su respaldo. Al menos eso es lo que sucedía hasta el estreno de "Transformers: El último caballero", título que supuso un auténtico bajón de recaudaciones para la franquicia.
Acostumbrados a que superara los 1.000 millones de dólares en la taquilla mundial, el filme se tuvo que conformar con unos ingresos de 600 millones (una cifra que tampoco se puede calificar de mala). Este evidente desinterés de los espectadores hizo que saltaran todas las alarmas en Paramount Pictures. ¿Acaso se iniciaba el ocaso de su gallina de los huevos de oro?
Por si acaso, el estudio decidió que "Bumblebee" dispusiera de un presupuesto elevado pero claramente inferior al de las películas dirigidas por Michael Bay. En lo artístico, se evidencia un notable cambio de estética y de contenidos. Aunque se trata de una precuela de "Transformers", la película posee vida propia. Pero, ¿en verdad merece la pena? Os doy mi opinión en los siguientes párrafos.
"Bumblebee", una película ochentera
Lo primero que llama la atención de "Bumblebee" es que es una película ochentera, no ya porque transcurre en dicha década, sino principalmente por el fondo y la forma que se han elegido para exponer su contenido. Tan pronto recuerda a "El club de los cinco" como a "E.T. el extraterrestre" (por poner tan sólo un par de ejemplos).
Asimismo, el filme intenta llegar al corazón del espectador al hacer que su eje sea la especial relación de amistad que nace entre Charlie y Bee. Y es que por fin nos encontramos con un protagonista humano que posee el mismo carisma que sus compañeros de reparto robotizados, ¡toda una novedad en la saga "Transformers"!
La historia es muy sencilla y a ratos infantil, por no mencionar que la mayoría de personajes secundarios están escritos de una manera un tanto superficial. Pero lo importante es que "Bumblebee" entretiene y que por, irónico que parezca, exhibe una chispa de la que carecían las costosas producciones de Michael Bay.
Cierto que sus escenas de acción no son nada del otro mundo y que a algunos les pueden parecer poca cosa en comparación con las colosales batalles que observábamos en las anteriores entregas de la franquicia, pero al menos se introducen para desarrollar el relato (otras veces tan sólo parecían un mero fuego de artificio).
Travis Knight no oculta que proviene del cine de animación, tal y como se puede comprobar en el prólogo de la cinta o en cómo nos muestra el modo en el que interactúan la joven Charlie y el Autobot Bee.
Del reparto sólo destacaría a Hailee Steinfeld, quien se toma en serio su papel y sabe combinar en su actuación la sensibilidad y la fuerza del personaje al que da vida. Por el contrario, Jorge Lendeborg Jr. y el inexpresivo John Cena dejan bastante que desear (sobre todo este último).
