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	<title>Sylel | TAQUILLA DE CINE</title>
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	<description>Ingresos y recaudaciones en España, USA y el resto del mundo</description>
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		<title>Capítulo 4: Loen</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Joaquín R. Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Aug 2017 22:21:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sylel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Liathor sabía que los medios de información le esperaban, impacientes, en la&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span class="dropcap dropcap3" style="color: #ff0000;">L</span>iathor sabía que los medios de información le esperaban, impacientes, en la Sala de Comunicación. Tras despedirse de los Mandatarios, se dirigió a atenderlos, tal y como hacía al término de todas las reuniones de la Asamblea. El cansancio y el aburrimiento de los periodistas desapareció cuando vieron entrar en la habitación a un Liathor serio, con cara de querer dar pocas explicaciones a los diarios electrónicos, a los medios de transmisión por voz y a los que usaban señales visuales y auditivas, que dependían de los datos que les proporcionaba la Presidencia.</p>
<p>Así, las cámaras–robot y los micrófonos estaban situados permanentemente en el lugar, y las cadenas se conectaban, gratuitamente, a las mismas. Se pretendía evitar el tumulto y el numeroso aparato técnico que, además de incómodo, resultaba inseguro. Era en una estancia contigua desde donde se controlaban todos los instrumentos, siendo ésta la única queja que presentaban los medios: los operadores buscaban siempre una parcialidad que a Liathor le disgustaba, pero que los responsables de imagen obligaban a realizar porque, en realidad, las limitaciones sólo se imponían para <strong>preservar la favorable emotividad que producía la institución de la Presidencia</strong>.</p>
<p>Por tanto, los periodistas sólo se limitaban a preguntar, porque incluso los responsables de la prensa veían cómo el programa del ordenador central de palacio se encargaba de transformar en palabra escrita lo que decía el Presidente. Eso sí, en sus respectivas redacciones debían elaborar los artículos que, después, cualquier ciudadano podría leer en su ordenador doméstico o en su televisor interactivo. Era cierto que quedaban residuos de la prensa tradicional (algún periódico salía todavía impreso en papel), pero poco a poco iban desapareciendo.</p>
<p>– Discúlpenme por la dilación, pero es que la reunión de hoy ha sido realmente larga –comenzó a decir Liathor nada más sentarse.</p>
<p>Los murmullos empezaron a recorrer la sala.</p>
<p>– Comprendo su curiosidad por conocer el contenido de lo dicho en la Asamblea, pero entiéndanme cuando les digo que nada les puedo comentar, pues la reunión se terminará mañana. –La decepción, unida a la protesta, invadió el lugar. Incluso alguien lanzó algún silbido, algo que no gustó a los asesores del Presidente–. Lo que sí quiero que sepan es que <strong>el balance de este encuentro es, en mi opinión, muy positivo</strong>. En definitiva, si algo va a ocurrir después de este período de silencio, tengan en cuenta que será bueno. Tal vez mañana por la tarde puedan saber más, pero, de momento, sólo se lo aventuro como una posibilidad.</p>
<figure id="attachment_20438" aria-describedby="caption-attachment-20438" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-la-conferencia-de-liathor.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-20438 size-full" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-la-conferencia-de-liathor.jpg" alt="Liathor" width="800" height="594" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-la-conferencia-de-liathor.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-la-conferencia-de-liathor-300x223.jpg 300w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-la-conferencia-de-liathor-768x570.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-la-conferencia-de-liathor-80x60.jpg 80w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-la-conferencia-de-liathor-265x198.jpg 265w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-la-conferencia-de-liathor-696x517.jpg 696w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-la-conferencia-de-liathor-566x420.jpg 566w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption id="caption-attachment-20438" class="wp-caption-text">Liathor informa a los periodistas en la Sala de Comunicación. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>Liathor era consciente de que <strong>contar la verdad o no dependía sólo de lo que los Mandatarios decidieran al día siguiente</strong>, y en previsión de una negativa de los mismos debería buscar una solución para argumentar el porqué de aquella reunión tan excepcional. Ya lo había hecho otras veces, sobre todo antes de la guerra y ocultando diferencias entre Mandatarios. Pero era una opción que no le gustaba tomar...</p>
<p>– ¡Señor Presidente! –gritó repentinamente Salia Dut, eminente periodista de la corporación periodística REITV–. ¿Puede decirme si la Asamblea ha...?</p>
<p>Salia no pudo terminar su pregunta, pues Liathor enseguida la interrumpió:</p>
<p>– Perdonen, pero no voy a contestar a ninguna pregunta. Sólo he venido hasta aquí para transmitirles el citado mensaje de tranquilidad. Tengan confianza en mis palabras. Les remito a mañana. Buenas noches.</p>
<p>Entre murmullos de asombro, pero también de indignación, Liathor abandonó la Sala de Comunicación. <strong>No le gustaba dejar tal incertidumbre en la opinión pública, mas no le quedaba otro remedio</strong>. Seguido por sus escoltas, se dirigió a sus aposentos, donde buscaría tiempo para reflexionar sobre la postura que adoptaría en el segundo día de la Asamblea. En principio no tenía voto, pero al menos esperaba que la jornada venidera fuera histórica, en el sentido de que <strong>nunca antes habían existido unas posibilidades tan elevadas de encontrar una Asamblea unida ante un tema que afectaba a todos del mismo modo</strong>.</p>
<p>Despidiéndose cortésmente de los guardas que se quedarían vigilando durante una parte de la noche sus aposentos, volvió a repetir la incómoda rutina de seguridad. Instantes después, se abrió la puerta de su zona de descanso, la única situada en la planta baja del edificio (su ascensor comunicaba directamente con la Sala de la Asamblea y con el laboratorio y el hospital), dando paso a un amplio salón lujosamente decorado. Un desmesurado televisor encendido parloteaba y daba luz a la habitación, permitiendo entrever una figura tendida en un sofá. Parecía dormir.</p>
<figure id="attachment_20439" aria-describedby="caption-attachment-20439" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-durmiendo-en-el-sofa.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-20439 size-full" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-durmiendo-en-el-sofa.jpg" alt="Loen" width="800" height="594" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-durmiendo-en-el-sofa.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-durmiendo-en-el-sofa-300x223.jpg 300w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-durmiendo-en-el-sofa-768x570.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-durmiendo-en-el-sofa-80x60.jpg 80w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-durmiendo-en-el-sofa-265x198.jpg 265w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-durmiendo-en-el-sofa-696x517.jpg 696w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-durmiendo-en-el-sofa-566x420.jpg 566w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption id="caption-attachment-20439" class="wp-caption-text">Loen, dormido en el sofá. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>Liathor gesticuló con la mano por delante de un sensor y las luces de la sala se encendieron. Después, miró de nuevo el sofá y <strong>contempló a su nieto, plácidamente envuelto en algún sueño</strong>. Liathor no pudo evitar que le invadiera una extraña sensación de compasión por el muchacho. La guerra le había arrebatado a sus padres, resignándose ante un hecho tan trágico. El ser un niño, en teoría más despreocupados por los asuntos que únicamente concernían a los mayores, le había ayudado a superar un trance como el sucedido años atrás. Liathor lo veía ahora, allí tumbado, con toda su inocencia. Pero sabía que, a pesar de su escasa edad, su personalidad había adquirido una cierta madurez. Dirigiéndose hacia él, le pasó la mano por la cabeza y le habló dulcemente:</p>
<p>– Loen... Loen... despierta.</p>
<figure id="attachment_20440" aria-describedby="caption-attachment-20440" style="width: 696px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-loen-ilustracion.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-20440 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-loen-ilustracion-724x1024.jpg" alt="Ilustración de Loen" width="696" height="984" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-loen-ilustracion-724x1024.jpg 724w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-loen-ilustracion-212x300.jpg 212w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-loen-ilustracion-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-loen-ilustracion-696x984.jpg 696w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-loen-ilustracion-297x420.jpg 297w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-loen-ilustracion.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px" /></a><figcaption id="caption-attachment-20440" class="wp-caption-text">Loen, nieto y sucesor del presidente Liathor. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>El chico, que abría con lentitud los ojos, claramente afectado por el inesperado resplandor que le llegaba del techo, mostró una leve sonrisa al ver a su abuelo y, calmadamente, se incorporó:</p>
<p>– Hola, abuelo. ¿Qué tal te ha ido en la Asamblea?</p>
<p>– Pero... ¿qué haces aquí solo? ¿Dónde está tu instructora? –Liathor no contestó a la pregunta de su nieto.</p>
<p>– ¿Teida? Pobre. Se encontraba mal y hará una hora que se marchó a su casa. La he dejado ir suponiendo que contaría con tu permiso. Creo que tenía fiebre. –Loen no pudo evitar un pequeño bostezo–. Me dijo que tenía que avisarte, pues no quería dejarme aquí solo. Pero, claro, yo me negué: ¡parecía mareada!</p>
<p>– Has hecho bien, Loen. En fin, supongo que tendrás unas pequeñas y merecidas vacaciones.</p>
<p>– ¡He estado estudiando en el ordenador! –resaltó Loen.</p>
<p>– Me alegro de que seas tan responsable –sonrió Liathor a la vez que se fijaba en el televisor.</p>
<p>La periodista <strong>Salia Dut hablaba a los telespectadores en una conexión en directo con la Sala de Comunicación</strong>, gracias a las microcámaras que sí estaba permitido utilizar después de que el Presidente expusiera algún comunicado; eso sí, instaladas en las oportunas cabinas adyacentes al lugar.</p>
<p>– Según hemos podido saber –comenzó a decir–, la Asamblea se reunirá de nuevo mañana, pero aunque el contenido de este consejo es secreto, a nosotros nos han llegado datos preocupantes sobre lo tratado allí. Algunas de nuestras fuentes se refieren a dos problemas que pueden afectar a nuestro planeta. En primer lugar, se habla de un posible enfrentamiento entre Mandatarios que podría desembocar en un nuevo conflicto armado, a pesar de la despreocupación que nos transmitía esta noche el Presidente.</p>
<p>Liathor sonrió. Estaba acostumbrado a este tipo de rumores.</p>
<p>– La segunda opción, aunque menos probable, nos ha sido repetida por varios confidentes: <strong>el posible contacto con seres extratuilaneses</strong> –continuó la reportera–. Aunque no hemos podido conversar con fuentes de relevancia, se trata de una opción que no se puede catalogar del todo imposible, ya que...</p>
<p><strong>Frente a la faz preocupada de Liathor, los ojos de Loen brillaban de emoción</strong>. Dirigiéndose a su abuelo, no pudo evitar preguntar sobre lo que había oído:</p>
<p>– ¿Es eso verdad? ¿Es verdad lo de los extratuilaneses?</p>
<p>Liathor, desasosegado, continuó prestando atención al televisor.</p>
<p>– Nuestro contacto con gente de palacio nos hace pensar en esta posibilidad que, repetimos, aunque parezca poco probable, no tenemos por qué rechazar. En todo caso les seguiremos informando desde aquí, REITV. Muy buenas noches, les habló Salia Dut.</p>
<p>Otra vez Salia Dut. Liathor no se podía explicar cómo lo hacía, pero siempre conseguía noticias, y la mayoría de ellas ciertas, no como otros, que sólo buscaban un sensacionalismo barato y efectivo. Estaba claro que era la mejor. Entrevistaba a altos cargos y sabía tanto de ellos como los propios entrevistados. Era una mujer respetable, pero temible para el poder. Hacía demasiado bien su trabajo...</p>
<p>En ese momento sonó y se iluminó el aparato de comunicación, instalado en el propio televisor. Liathor miró a Loen. A regañadientes, el muchacho se dirigió a su dormitorio, conocedor de que su abuelo deseaba conversar tranquilo. Después, el Presidente quiso comprobar de quién era la llamada. El televisor mostraba el nombre del Barón Laddermar. Tomando un mando situado en el sofá, Liathor aceptó la conversación. En la pantalla aparecía ahora el Barón, que transmitía desde su habitación en el palacio.</p>
<figure id="attachment_20441" aria-describedby="caption-attachment-20441" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-laddermar-habla-con-liathor.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-20441 size-full" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-laddermar-habla-con-liathor.jpg" alt="Barón Laddermar" width="800" height="594" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-laddermar-habla-con-liathor.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-laddermar-habla-con-liathor-300x223.jpg 300w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-laddermar-habla-con-liathor-768x570.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-laddermar-habla-con-liathor-80x60.jpg 80w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-laddermar-habla-con-liathor-265x198.jpg 265w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-laddermar-habla-con-liathor-696x517.jpg 696w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-laddermar-habla-con-liathor-566x420.jpg 566w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption id="caption-attachment-20441" class="wp-caption-text">El Barón Laddermar conversa con Liathor. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>– Liathor, ¿ha visto el canal REITV? –dijo rápidamente el Barón–. Mi embajador en Keontia me ha avisado de que...</p>
<p>– Buenas noches, Laddermar. Sí, lo he visto. Será difícil ocultar la realidad. Confío en que mañana opten por la elección adecuada.</p>
<p>– ¿Y quién se lo ha dicho? ¿Un representado? Yo les informé claramente de que... ¡Los aparatos de comunicación! Han podido meterse en las líneas de...</p>
<p>– No, Barón. <strong>Estos mecanismos, al menos en este palacio, son seguros. Las personas no</strong>. Y además, Salia no es una periodista que utilice métodos tan escasamente éticos.</p>
<p>– Entonces, ¿cómo ha podido llegar hasta REITV esta información?</p>
<p>– ¿Recuerda el laboratorio y el hospital?</p>
<p>– Sí, por supuesto.</p>
<p>– ¿Cuánta gente había?</p>
<p>– Decenas de personas, diría yo.</p>
<p>– Algún soldado, una enfermera, una doctora, algún científico...</p>
<p>– ¿Quiere decir que cualquiera de ellos pudo haber contado algo? ¿Han sido mal seleccionados?</p>
<p>– No los culpe ni a ellos ni a sus jefes. <strong>Póngase en su lugar. ¿No desearía desvelarles a todos lo que usted sabe y el resto no?</strong> Me pasó a mí con ustedes. Por una vez, deseaba acudir a una Asamblea, quitarme ese peso de encima, decirle a alguien una realidad distinta a la que la rutina diaria nos depara. ¿Me comprende?</p>
<p>– Perfectamente –asintió el Barón–. Pero... ¿cómo evolucionará todo esto, Liathor? Tengo miedo de la postura de Daiablor. Incluso más que la que tome Craccon.</p>
<p>– Sabe que no he de opinar nada sobre ningún Mandatario. Y menos cuando él no está presente. Esa es vuestra tarea, no la mía. Si no desea nada más...</p>
<p>– No. Sólo queda esperar. Hasta mañana.</p>
<p>– Adiós, Barón –Liathor apagó el televisor con el mando que tenía entre sus manos, desactivando a la vez el aparato de comunicación.</p>
<p>Levantándose, el Presidente se dirigió hacia el dormitorio de Loen. Estaba situado a la izquierda del salón principal, al igual que el de Liathor y otro que ahora nadie usaba. A la derecha había dos baños y un largo y acogedor comedor (no había cocina, ya que la comida era llevada a sus aposentos preparada).</p>
<p>Loen, sentado en su cama, pensativo, se alegró al ver entrar a su abuelo.</p>
<p>–¿Quién era? ¿Es verdad lo que decía Salia, abuelo? –preguntó, precipitadamente, Loen.</p>
<p>– Sabes que, de momento, hay ciertas cosas que, como Presidente, me reservo a no decirte. Al menos, todavía. Cuando llegue el momento...</p>
<p>– Pero...</p>
<p>– <strong>Si por mí fuera, te diría la verdad, Loen, pero he de cumplir con mi responsabilidad</strong>. No obstante, seguro que pronto conocerás la realidad de todo este asunto. He de guardar las formas, entiéndelo. Y ahora, será mejor que te acuestes. Ya es tarde y mañana deberás estudiar algo, aunque sea un poco y por tu cuenta. Buenas noches, Loen. –Liathor se despidió de su nieto dándole un beso en la frente. Después, apagó las luces de la habitación y se marchó a su cuarto a descansar.</p>
<p>Unos minutos más tarde, Loen, silencioso y precavido, se levantaba de la cama. Evitando cualquier ruido que llamase la atención de su abuelo, cogió una pequeña agenda electrónica de su mesa de estudio y volvió a acostarse. Encendiéndola, se dispuso a conectar con un periódico actualizado. Pronto dio con uno y comenzó a leer la noticia que le interesaba: «<strong>se habla de que un ser extratuilanés se encuentra en estos momentos en el palacio de Keón</strong>. Hay testigos que incluso afirman haber visto estrellarse un extraño artefacto, la pasada madrugada, en la meseta cercana a la ciudad. Algunas tesis dicen que lo que las autoridades tienen es un ser muerto, proveniente del aparato, sometido a investigación anatómica en el avanzado laboratorio de palacio. Los más optimistas hablan de la existencia de acuerdos entre razas de distintos planetas. Las teorías del extratuilanés parecen cobrar más fuerza que la del conflicto entre Mandatarios».</p>
<figure id="attachment_20442" aria-describedby="caption-attachment-20442" style="width: 696px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-leyendo-periodico.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-20442 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-leyendo-periodico-761x1024.jpg" alt="Loen" width="696" height="937" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-leyendo-periodico-761x1024.jpg 761w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-leyendo-periodico-223x300.jpg 223w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-leyendo-periodico-768x1034.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-leyendo-periodico-696x937.jpg 696w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-leyendo-periodico-312x420.jpg 312w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2017/08/sylel-capitulo-4-loen-leyendo-periodico.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px" /></a><figcaption id="caption-attachment-20442" class="wp-caption-text">Loen se informa sobre las últimas noticias acerca del extratuilanés. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>A Loen comenzaron a cerrársele los párpados. El sueño le impedía seguir leyendo, por lo que, cansado, optó por taparse con las mantas. Sin embargo, <strong>no pudo evitar un escalofrío de temor al pensar que tal vez un ser desconocido se encontraba en aquellos momentos en el palacio</strong>. Deseaba conocer la verdad, pero también le daba miedo. Finalmente, se durmió.</p>The post <a href="https://taquilladecine.com/capitulo-4-loen/">Capítulo 4: Loen</a> first appeared on <a href="https://taquilladecine.com">TAQUILLA DE CINE</a>.]]></content:encoded>
					
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		<title>Capítulo 3: La revelación de Liathor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Joaquín R. Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Sep 2016 01:47:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sylel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El ambiente en la Sala era tenso. Apenas se oían palabras, aunque&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span class="dropcap dropcap3" style="color: #ff0000;">E</span>l ambiente en la Sala era tenso. Apenas se oían palabras, aunque sí algún que otro cuchicheo. El silencio ahora era casi total; reflejaba la preocupación que reinaba en los Mandatarios, aparentemente conocedores de la información que el Presidente les iba a facilitar.</p>
<figure id="attachment_18428" aria-describedby="caption-attachment-18428" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-los-mandatarios-en-la-asamblea.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-18428 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-los-mandatarios-en-la-asamblea-650x207.jpg" alt="&quot;Sylel&quot; - Capítulo 3: La revelación de Liathor" width="650" height="207" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-los-mandatarios-en-la-asamblea-650x207.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-los-mandatarios-en-la-asamblea-250x80.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-los-mandatarios-en-la-asamblea-400x127.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-los-mandatarios-en-la-asamblea-768x244.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-los-mandatarios-en-la-asamblea-150x48.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-los-mandatarios-en-la-asamblea-800x254.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-los-mandatarios-en-la-asamblea.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-18428" class="wp-caption-text">Laddermar, Dlein, Craccon (izda.). Daiablor, Meil (dcha.). Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>Existía un interés inusitado que se pudo sentir cuando Liathor apareció por el elevador que comunicaba directamente sus aposentos con la Sala.</p>
<p><strong>El Presidente de la Asamblea vestía una túnica de colores claros que estaba adornada discretamente por el borde de las mangas, los hombros y el pecho, donde lucía el símbolo de Tuilán</strong>. Salvo alguna excepción, casi todos los Mandatarios se mostraban orgullosos de exhibir sus emblemas ante el resto de gobernantes, y así ocurría también con los habitantes de cada uno de los países de Tuilán, que copiaban la tradicional forma de vestir de sus soberanos. Con gesto preocupado, en parte acentuado por las negativas vivencias que llevaba reflejadas en sus setenta años de vida, Liathor tomó su asiento habitual y ordenó el comienzo de la sesión con un gesto de su mano derecha.</p>
<figure id="attachment_18427" aria-describedby="caption-attachment-18427" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-ilustracion-liathor.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-18427 size-full" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-ilustracion-liathor.jpg" alt="&quot;Sylel&quot; - Capítulo 3: La revelación de Liathor" width="640" height="1109" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-ilustracion-liathor.jpg 640w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-ilustracion-liathor-250x433.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-ilustracion-liathor-400x693.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-ilustracion-liathor-150x260.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><figcaption id="caption-attachment-18427" class="wp-caption-text">Liathor, Presidente de la Asamblea y del planeta Tuilán. Ilustración de Alejandro Alés</figcaption></figure>
<p>– Estimados amigos –comenzó a decir, intentando dirigir la vista hacia todos los presentes para que ninguno se pudiera sentir ofendido–, <strong>varias veces nos hemos reunido, vosotros y otros Mandatarios que os antecedieron en el cargo, pero nunca por un motivo de tanta trascendencia</strong>. Incluso la tensión que en su momento hubo entre los pueblos de Liar y Bailia, que terminó con la muerte de mi hijo...</p>
<p>– ¿He de suponer que se está refiriendo a mí? –inquirió Daiablor, bastante enfurecido–. ¿Acaso no puede olvidar aquellos incidentes y, sobre todo, dejar de lanzar falsas acusaciones sobre mi persona?</p>
<p>– Mandatario Daiablor, yo no quería...</p>
<p>– Por favor, Daiablor –intervino Meil para intentar suavizar la tensión existente–. Liathor no te ha acusado de nada.</p>
<p>– ¿De nada? ¡Desde la muerte de Brodeil no he dejado de ser perseguido por injurias e inquisiciones varias! ¡Aquello fue una guerra y esa aeronave no estaba comandada por uno de mis hombres! ¿Quién promueve esas acusaciones? Pues el propio Presidente de la Asamblea y de Tuilán, alguien que debería hacer gala de imparcialidad hacia los Mandatarios y que todos sabemos siente más simpatía por unos que por otros. –Al decir esto, Daiablor fijó su mirada en Laddermar; deseaba hacer públicos algunos resquemores que no tenía intención de pasar por alto.</p>
<p>Meil negó con la cabeza; esa no era una buena forma de comenzar la Asamblea, y seguramente Daiablor lo sabía.</p>
<p>– ¿Me acusas de la misma forma que dices lo hace Liathor? –El Barón entró en la conversación.</p>
<p>– No acuso, únicamente constato hechos. –Daiablor respiró profundamente–. Sólo hay que pronunciar el estulto título que precede a tu nombre para darse cuenta de los favoritismos que el Presidente te otorga. ¿Barón? –El Mandatario de Liar tornó su voz al articular esta palabra, dándole un aspecto cómico, burlándose de una distinción que, según él, no merecía llevar Laddermar.</p>
<p>– No me asombra tu incultura –se jactó el Barón–, mas deberías saber que este título no fue un otorgamiento directo de Liathor a mi persona. Yo tan sólo lo heredé de mi padre, que, desde luego, hizo más por Tuilán que...</p>
<figure id="attachment_16852" aria-describedby="caption-attachment-16852" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-laddermar-daiablor.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-16852 size-full" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-laddermar-daiablor.jpg" alt="Capítulo 3: La revelación de Liathor" width="640" height="494" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-laddermar-daiablor.jpg 640w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-laddermar-daiablor-250x193.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-laddermar-daiablor-400x309.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-laddermar-daiablor-150x116.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><figcaption id="caption-attachment-16852" class="wp-caption-text">La discusión del Barón Laddermar y de Daiablor. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>– Mi crítica –interrumpió Daiablor– va dirigida al hecho de que todos tendríamos que ser iguales en la Asamblea.</p>
<p>– ¡Pero si hasta los niños saben que los títulos que otorga el Presidente sólo tienen valor testimonial! –se mofó el Mandatario de Bailia.</p>
<p>– Por favor... –intervino el Presidente, tratando de guardar calma–. Si Daiablor cree que yo he empezado esta disputa, que así sea, pero <strong>lo que no estoy dispuesto a aceptar es que nuestras distintas posturas desemboquen en errores. Estoy hablando de un nuevo enfrentamiento entre pueblos, de una matanza entre hermanos</strong>.</p>
<p>Daiablor y Laddermar guardaron silencio, aunque sus expresiones ceñudas denotaban una disconformidad basada en la repugnancia que cada uno sentía hacia el otro.</p>
<p>– Otra vez, no –continuó hablando el Presidente Liathor–. <strong>Las heridas parecen no haber cicatrizado del todo. Por eso, simplemente por eso, me he referido al pasado sin ninguna otra intención, Daiablor. Sólo quiero exponer una situación que, en mi opinión, va a resultar vital para el desarrollo del planeta y que únicamente se solucionará entre todos, y no contra todos</strong>. Y ahora, como Presidente de la Asamblea, me gustaría exponer el porqué de esta reunión.</p>
<p>– Eso es para lo que he venido– replicó Craccon con tono de poco interés.</p>
<p>– Como saben, la administración de los fondos que ustedes y sus representantes otorgan a la Presidencia va destinada a causas comunes. También están informados, pues votamos aquí el proyecto, de que la investigación espacial se lleva parte de esos presupuestos. Hemos creado así grandes laboratorios dedicados exclusivamente a la exploración de nuestro sistema estelar, apoyados por los cuatro potentes telescopios que, desde hace escasos años, orbitan alrededor del planeta.</p>
<p>– Gastos inútiles... –refunfuñó Craccon.</p>
<p>– Gracias a todo ello –Liathor siguió hablando, sin hacer caso a las palabras del dictador–, tenemos datos suficientes de los cuatro planetas que nos rodean, aunque, bien es cierto, la guerra ha impedido que avancemos en la conquista espacial de los mismos; los fondos han tenido que ser utilizados para paliar las miserias que nosotros mismos hemos causado. Sin embargo, tenemos prácticamente comprobada la información que nos interesa: <strong>no hay más vida inteligente en este sistema que la de Tuilán</strong>.</p>
<p>– ¿A qué viene esta ridícula enseñanza de colegio? –se impacientó Daiablor.</p>
<p>– Este es el submarino de investigación Gumerian –Liathor comenzó a entregar una imagen del mismo a cada uno de los Mandatarios–, hace veinticinco años. En su día, se ocultó a la Asamblea la detección de un objeto en la zona sur de Keón, veinte kilómetros mar adentro...</p>
<p>– ¿Y qué? –se expresó Craccon–. ¿Qué hay de nuevo en eso? Se os faculta para obviar aquellas cuestiones que puedan ser poco trascendentes para la Asamblea.</p>
<p>– Ahora <strong>estoy en disposición de asegurarles que ese objeto era, por imposible que parezca, un artefacto mecánico que procedía del exterior</strong>.</p>
<p>– ¿Cómo? –Meil, extrañada por lo que había dicho el Presidente, miró a un interrogativo Daiablor. Aquella noticia no tenía nada que ver con la información que sus colaboradores le habían dado. Daiablor parecía querer decir lo mismo. Al menos eso intuyó Meil en su rostro–. <strong>¿Está aseverando que ese objeto es de otra civilización? ¿De otro planeta? ¿Es eso?</strong></p>
<p>– Exactamente. Fíjense. –Oprimiendo el botón que se encontraba en el brazo derecho de su sillón, Liathor hizo bajar una enorme pantalla a sus espaldas. Pulsando otro botón, hizo descender aún más la luz de la estancia. Después, se levantó y continuó hablando mientras señalaba a la pantalla–. Este es el artilugio que Gumerian trajo en su momento de la zona descrita y, como pueden observar, se parece bastante a un satélite artificial de investigación, algo más pequeño que los nuestros. Si se fijan en las siguientes imágenes, en ese lado de la máquina, contemplarán unos extraños símbolos que bien pudieran ser letras. – Liathor señaló con su dedo a la palabra, para él indescifrable, «Creemea».</p>
<figure id="attachment_18430" aria-describedby="caption-attachment-18430" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-satelite-de-investigacion.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-18430 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-satelite-de-investigacion-650x479.jpg" alt="&quot;Sylel&quot; - Capítulo 3: La revelación de Liathor" width="650" height="479" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-satelite-de-investigacion-650x479.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-satelite-de-investigacion-250x184.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-satelite-de-investigacion-400x295.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-satelite-de-investigacion-768x565.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-satelite-de-investigacion-150x110.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-satelite-de-investigacion.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-18430" class="wp-caption-text">Liathor muestra a los Mandatarios el satélite de otro mundo. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>– Pero, vamos a ver... –interrumpió Craccon–, ¿quién nos asegura que ese aparato viene de fuera?</p>
<p>– No lo ponga en duda. Si me dejan continuar, les daré pruebas suficientes para que me crean. Lo que sí me gustaría explicarles es que <strong>este satélite parece haber llegado a nuestro planeta ejerciendo tareas de exploración</strong>. Es evidente que los que lo enviaron conocían nuestra existencia.</p>
<p>– ¿Por qué no se les había informado directamente del descubrimiento a los Mandatarios que nos precedieron? –habló Meil–. ¿Y por qué ahora nos cuenta a nosotros todo esto?</p>
<p>– La materia espacial está bajo mi supervisión directa. En aquel momento creí que se trataba de algún artefacto de Tuilán, que alguno de los Mandatarios estaba experimentando con algo desconocido. Lo oculté para evitar malentendidos en la Asamblea. Preferí pedir permiso a las autoridades de Keontia, no involucradas en las disputas, para poder guardar la máquina extratuilanesa, aduciendo como excusa ante el público la recogida de un importante hallazgo arqueológico.</p>
<p>– ¿No fortalece este hecho mi teoría sobre el origen del satélite? –Craccon señalaba a uno de los componentes de la máquina, como si le fuera familiar–. La falta de originalidad en el diseño del artefacto, tan semejante a los nuestros... ¿Quién nos dice que no proviene de un engaño originado en Tuilán? No sería la primera vez...</p>
<p>– Déjeme explicarle, madatario Craccon... No fue creado aquí, eso téngalo por seguro. Lleva bastante tiempo oculto bajo el mar, como si ya hubiese terminado su trabajo. Este diseño era novedoso en aquella época; ahora no nos impresiona tanto. No quisiera adelantarme, pero creo que esto puede significar la respuesta a la pregunta que siempre nos hemos hecho sobre la vida extratuilanesa. Existe y... –Liathor, aunque parecía que iba a revelar algo importante, silenció sus palabras y miró a Meil, que parecía ansiosa por intervenir.</p>
<p>– Se aventura demasiado. Si la hubiera, el problema estaría en que sería una casualidad demasiado «extraña», por calificarlo de algún modo.</p>
<p>– <strong>Lo extraño, Meil, nos perturba. Muchos conocimientos pasan desapercibidos ante nuestros ojos, pero están ahí, esperando nuestra llegada. No tengamos miedo a encontrarlos, aunque contradigan nuestras costumbres</strong>. –Liathor hizo una pausa para tomar aliento–. Creíamos que después de la contienda, cuando pudiéramos recuperar el programa espacial, hallaríamos respuestas a todas nuestras dudas. –El Presidente dejó de hablar de nuevo, esta vez para medir las palabras que iba a utilizar–. Parece que se nos han adelantado. Sólo me queda repetirles que creo oportuno debatir...</p>
<p>– ¿Debatir? ¿El qué? –interrumpió el déspota Craccon– ¿Acaso no llevábamos décadas y décadas suponiendo que existía vida en otros lugares del Universo? Que si los planetas exteriores, o algunos de sus satélites, podían tener civilizaciones, que una primitiva vida animal se encontraba en el planeta más cercano al nuestro... ¡Falso! Pronto pudimos ver lo complicada que es la evolución de unos seres como nosotros. Cuando «ellos» vengan a vernos, supongo que lo harán, hablaremos del asunto y, mientras tanto, creo que lo mejor sería fortalecer nuestro sistema defensivo. No quisiera verme involucrado en sorpresas desagradables para mi pueblo...</p>
<p>– No tienen que venir ellos aquí –dijo Meil, sonriendo–. Podemos crear la tecnología necesaria para visitarlos. Sé que podemos hacerlo. ¿No sería maravilloso entablar acuerdos de cooperación con otros seres inteligentes?</p>
<p>– ¿Acuerdos de cooperación? –interrumpió Daiablor–. <strong>Si algún día nuestra tecnología nos permite ir al planeta donde se oculta esa supuesta civilización, sería para aprovecharnos de nuestra superioridad y sacar algo a cambio</strong>. No, no me refiero a guerras, sino a una relación de servidumbre entre superiores e inferiores. Una relación que no tiene por qué ser despótica. –El Mandatario de Liar desvió la vista, levemente, hacia Craccon–. ¿Por qué crees que se muestran tan amistosos? Temen que seamos superiores a ellos. Si vieran que nuestra civilización no está tan desarrollada como la suya, se plantearían la misma cuestión que la que yo os expongo. O aún peor.</p>
<p>– Se están adelantando mucho, estimados Mandatarios –sonrió Liathor–. <strong>Todas esas especulaciones están muy bien, pero, de nuevo, hacen que retrase la exposición del verdadero asunto que ha propiciado esta reunión. Esto no ha sido más que una excusa para introducirles la materia que de verdad me interesa que conozcan</strong>.</p>
<p>Sin apenas tiempo a reaccionar, unos interrogativos Mandatarios vieron a Liathor levantarse y dirigirse hacia la puerta por la cual había entrado, la que se comunicaba con los aposentos de la planta baja del palacio. Posando su mano en una placa de reconocimiento dactilar, y a la vez que un haz de luz investigaba sus ojos, la puerta se abrió. Un amplio ascensor se hizo visible ante los Mandatarios, adornado con espejos que mostraban grabados de símbolos varios. Representaban, ya desde antiguo, la unidad del planeta Tuilán.</p>
<p>– Acompáñenme, por favor –invitó el Presidente de la Asamblea a los Mandatarios.</p>
<p>Todos se levantaron de sus sitiales y entraron en el ascensor. No hizo falta repetir el proceso de reconocimiento en el panel informático del elevador, ya que la presencia de Liathor evitaba cualquier otro tipo de identificación. Se intentaba así no tomar medidas de seguridad desesperantes para otros invitados, aunque algunos encargados de la seguridad del palacio criticaban este hecho. Porque... ¿qué ocurriría si alguien amenazaba al Presidente para que se identificase con el propósito de acceder a las salas secretas de su morada?</p>
<p>Liathor argumentaba a esto que lo que había que reforzar era el servicio de escolta y de guardia para así evitar los inconvenientes de descortesía hacia los convidados. Era una polémica abierta que, sin embargo, podría cerrarse dentro de unos años, justo cuando se terminara de investigar con los nuevos paneles que detectaban la presencia de una persona y su identidad desde lejos e, incluso, aunque estuviera en movimiento. De momento, no era posible. Liathor pulsó un botón y el aparato comenzó a descender suavemente.</p>
<p>– ¿Nos lleva a sus salas privadas? –se extrañó Meil.</p>
<p>– No. Más abajo.</p>
<p>– ¿A los laboratorios? No se han utilizado desde... –Meil miró al Barón.</p>
<p>– Lo sé.</p>
<p>– Tiene que ser algo importante lo que se esté tramando allá abajo para que se vuelvan a usar dichas estancias –apuntó Craccon.</p>
<p>– ¿Algo importante? –La cara de Meil se iluminó– ¿Se está investigando un remedio contra el recná? ¡Sería maravilloso!</p>
<p>– No, Meil. Por desgracia no es eso. Pero, quién sabe. Puede servir... –Liathor se mostró pensativo.</p>
<p><strong>El ascensor abrió sus puertas. Liathor salió y los Mandatarios lo siguieron. Soldados, enfermeras y científicos, toda clase de profesiones agrupadas en torno a dos grandes salas. A la derecha se podía ver la puerta transparente que servía de entrada al hospital, mientras que a la izquierda se hallaban los laboratorios</strong>. Precisamente a esta dirección se dirigía ahora Liathor, imitado por unos sorprendidos Mandatarios.</p>
<p>Sabían que estos recintos sólo se utilizaban en casos excepcionales, tal y como ocurrió con el Experimento Craisiano realizado después de la guerra. El Barón aún recordaba aquella operación. Al menos sí recordaba al doctor Craisin hablándole sobre los peligros de una técnica nueva y dispuesta a ser experimentada. Él se arriesgó. Gracias a eso mantenía intacta su vista y oído. El cuello, sin embargo, jamás volvería a moverlo como antes, pues ya no podía girarlo sin sentir dolores.</p>
<p>Dos guardas dieron la orden de apertura de las puertas del laboratorio cuando vieron al Presidente y a los Mandatarios acercarse. Una vez entraron, las puertas se cerraron. Delante, decenas de personas recorriendo la amplia estancia. Iban de un lado a otro, de un ordenador a una mesa de trabajo o de una mesa de trabajo a una máquina analizadora. Pronto, de una de las mesas, se les acercó un hombre mayor, aunque de gran vitalidad si se observaban sus rápidos movimientos. Laddermar enseguida lo reconoció.</p>
<p>– Hola de nuevo, Presidente. Buen día, Mandatarios de Tuilán –saludó a los representantes, sin ocultar una mirada de complicidad con el Barón.</p>
<p>– Bueno para ti también, Craisin. ¿Qué tal va la observación del paciente?</p>
<p>– Parece... vivo.</p>
<p>– Entonces... ¿sigue inconsciente?</p>
<p>– Así es. No creemos que se trate de un estado de coma, pero de nuevo le transmito mis reservas. He accedido al laboratorio porque precisaban ciertas respuestas sobre la anatomía de...</p>
<p>– ¡Un momento! –interrumpió Craccon, dirigiéndose a Liathor–. ¿Es su nieto? ¿Le ha ocurrido algo malo? Que yo sepa, sólo él o uno de nosotros podría ser tratado en estas estancias.</p>
<p>– Craisin, por favor –dijo Liathor al médico.</p>
<p>– No es tarea mía hablar de cuestiones técnicas, pero creo estar bien informado. Las dos salas estamos en continuo contacto, dispuestos a...</p>
<p>– Déjese de superficialidades –objetó un impaciente Craccon–. ¿Qué es lo que están haciendo aquí?</p>
<p>Craisin se dirigió al fondo de la estancia. Allí trabajaban, en una de las mesas, varios informáticos, atareados en complicados esquemas técnicos que los Mandatarios no entendían.</p>
<p>– Señores, a su derecha se les va a mostrar lo que es el descubrimiento más importante de nuestra era.</p>
<p>Un cristal negro y opaco, situado encima de aquellos informáticos, se fue haciendo transparente a la vista de todos. <strong>Enseguida se pudieron distinguir los fragmentos de lo que parecía un sistema computerizado</strong>.</p>
<p>– ¿Un nuevo modelo que ha salido defectuoso? –ironizó Craccon.</p>
<p>– No, señor Mandatario. Esta tecnología es extratuilanesa.</p>
<p>Craccon y los demás se quedaron mudos.</p>
<p>– Exacto –intervino el Presidente–. <strong>Procede de una nave con una tecnología superior a la nuestra y que nos hace suponer sea de una raza semejante, probablemente la misma, a la del satélite mostrado arriba</strong>. Acompáñenme ahora hacia el hospital, por favor.</p>
<p>Craisin se despidió de sus colegas científicos y siguió también al Presidente. Accediendo al pasillo del ascensor, divisaron la puerta de la enfermería, también guardada por soldados. Cuando se abrió, <strong>lo que vieron en aquella sala, bastante más pequeña que la anterior, les hizo sentir escalofríos</strong>. El grito de asombro de alguno de los Mandatarios fue expresivo de la situación. <strong>En una cama, completamente rodeado de aparatos médicos y dentro de una cabina de cristal, un pequeño ser yacía desnudo y, aparentemente, dormido</strong>.</p>
<figure id="attachment_18431" aria-describedby="caption-attachment-18431" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-el-laboratorio-de-craisin.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-18431 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-el-laboratorio-de-craisin-650x442.jpg" alt="&quot;Sylel&quot; - Capítulo 3: La revelación de Liathor" width="650" height="442" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-el-laboratorio-de-craisin-650x442.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-el-laboratorio-de-craisin-250x170.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-el-laboratorio-de-craisin-400x272.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-el-laboratorio-de-craisin-768x522.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-el-laboratorio-de-craisin-150x102.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-el-laboratorio-de-craisin-800x544.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-el-laboratorio-de-craisin.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-18431" class="wp-caption-text">El laboratorio de Craisin. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>De aspecto débil, párpados grandes, nariz menuda y orejas despegadas de la cabeza, justo al contrario que los imperceptibles pabellones auditivos de los tuilaneses, tenía como peculiaridad más evidente un abundante pelo dorado que le cubría su cabeza. Su altura no parecía superar el metro y medio. Era indudable: delante de ellos había un extratuilanés.</p>
<figure id="attachment_18432" aria-describedby="caption-attachment-18432" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-sylel-dormido.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-18432 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-sylel-dormido-650x795.jpg" alt="&quot;Sylel&quot; - Capítulo 3: La revelación de Liathor" width="650" height="795" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-sylel-dormido-650x795.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-sylel-dormido-250x306.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-sylel-dormido-400x490.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-sylel-dormido-768x940.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-sylel-dormido-150x184.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor-sylel-dormido.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-18432" class="wp-caption-text">Sylel, aparentemente dormido. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>Todos los Mandatarios aún estaban aturdidos ante la visión de aquel ser, hasta que Craccon rompió el silencio:</p>
<p>– ¿Qué clase de... monstruo de la genética es eso?</p>
<p>– No. No es un producto de laboratorio –le replicó Craisin–. <strong>Es un ser vivo que parece necesitar lo mismo que nosotros para vivir</strong>: oxígeno, agua y alimento. Fue encontrado dentro de la nave, que cayó en la meseta central de esta isla. <strong>La relevancia para la Ciencia de este hallazgo es enorme. La relevancia política la han de decidir ustedes</strong>.</p>
<p>– Un momento, un momento –interrumpió Craccon– ¿Eso quiere decir que tienen la nave entera en algún lugar de Keón?</p>
<p>– Así es, Mandatario Craccon. Aunque completamente destrozada y, por tanto, inútil para nuestros propósitos –advirtió Craisin–. Sin embargo, puede ser interesante estudiar sus materiales y, cómo no, los componentes electrónicos que ya han visto antes.</p>
<p>– ¿Cabe la posibilidad de que se despierte? –preguntó Dlein.</p>
<p>– Esa es nuestra máxima esperanza, Mandatario de Acraul –le respondió Craisin.</p>
<p>– ¿Y por qué no lo analizan anatómicamente? –preguntó Craccon.</p>
<p>– Hemos realizado todo tipo de análisis, y el resultado da una composición semejante...</p>
<p>– No, no me refiero a eso. Quiero decir que deberían abrir su cuerpo y estudiarlo.</p>
<p>– ¿Abrirlo? ¡Está vivo! Sólo se haría en caso de muerte –se escandalizó Craisin–. Además, y aunque eso nos facilitaría su estudio, no es del todo necesario. Se nos han proporcionado las técnicas más modernas, y gracias a ellas podemos saber cómo es esta criatura por dentro. Podemos alcanzar un mayor grado de conocimiento utilizando otros métodos más... directos, pero no estoy de acuerdo con que lo hagamos de ese modo.</p>
<p>– Creo que es lo mejor, Mandatario Craccon –habló Liathor–. Para mí <strong>este ser significa una luz de esperanza para el futuro de nuestro planeta</strong>.</p>
<p>– <strong>¿Una luz de esperanza? ¿No tenemos bastantes problemas en Tuilán como para que nos lleguen más? </strong>¡Son cuestiones que nunca nadie ha resuelto! ¿No se percata de ello? –intervino Daiablor.</p>
<p>–Está equivocado, Daiablor. <strong>Este hecho creo que nos unirá a todos los países de Tuilán. Resolveremos nuestros problemas internos y lucharemos juntos contra las dificultades que nos llegarán de mundos diferentes al que habitamos</strong>.</p>
<p>Hubo un silencio. Tras una última observación al extraño ser, Liathor tomó de nuevo la palabra:</p>
<p>– Será mejor que subamos a palacio y, si lo desean, continuaremos la Asamblea mañana. Me gustaría que se quedaran unos días más antes de partir a sus respectivos países. Comprendan que este asunto requiere un tratamiento especial y una información directa que, obviamente, recibirán mucho mejor quedándose en la isla.</p>
<p>Los Mandatarios, algunos obligados por las circunstancias, aceptaron la invitación de Liathor y subieron a la Sala de la Asamblea en el mismo ascensor por el que habían accedido a la zona protegida del palacio. Varias tuilanesas llegaron tras la llamada hecha por Liathor con su comunicador y acompañaron a los presentes a sus zonas de descanso.</p>
<p>Comenzaba a anochecer en Keón. Ya en sus habitaciones, los Mandatarios se comunicarían con sus representados para hablarles sobre el tema de la Asamblea y para decirles que, de momento, no informaran a los medios de comunicación sobre tal hallazgo. Y es que <strong>una de las razones por las que se prolongaba la Asamblea era para decidir si los tuilaneses debían conocer una noticia que no se sabía qué reacción iba a provocar en la población</strong>.</p>
<p><a href="https://taquilladecine.com/capitulo-4-loen/" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-20448" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-banner-capitulo-4.jpg" alt="Banner del capítulo 4 de &quot;Sylel&quot;" width="700" height="201" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-banner-capitulo-4.jpg 700w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-banner-capitulo-4-300x86.jpg 300w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/09/sylel-banner-capitulo-4-696x201.jpg 696w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></a></p>The post <a href="https://taquilladecine.com/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor/">Capítulo 3: La revelación de Liathor</a> first appeared on <a href="https://taquilladecine.com">TAQUILLA DE CINE</a>.]]></content:encoded>
					
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		<title>Capítulo 2: La Sala de la Asamblea</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Joaquín R. Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jun 2016 02:02:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sylel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El transporte aéreo proyectaba su sombra sobre las aguas que bordeaban los&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span class="dropcap dropcap3" style="color: #ff0000;">E</span>l transporte aéreo proyectaba su sombra sobre las aguas que bordeaban los acantilados de la isla de Keontia. Su velocidad iba disminuyendo, indicio evidente de que se preparaba para aterrizar. A lo lejos, sobresaliendo de entre todos los edificios de Keón, la capital, ya se podía distinguir la imponente figura del palacio. La nave se posó en una pista de aterrizaje habilitada en una zona adyacente. Cuando las puertas del vehículo se abrieron, varios guardias surgieron del mismo. Después, un hombre maduro, de mirada decidida y andares contundentes, salió rápidamente y se introdujo en una entrada trasera del edificio.</p>
<p><strong>Daiablor caminaba presuroso por los poblados pasillos del palacio de Keón. Ni siquiera sus escoltas, sin duda acostumbrados al paso firme y decidido del Mandatario, podían mantener su característica elegancia al desfilar detrás de él</strong>. Y es que Daiablor era uno de los convocados por el Presidente Liathor a lo que parecía una importante reunión de la Asamblea, y por ello poco le importaban las miradas, cuchicheos o saludos de los habitantes del gran palacio, habituales cuando alguien importante acudía a Keón. Sin embargo, más especial era esta situación, porque todos conocían la gran aversión que el Mandatario Daiablor sentía hacia Liathor, por lo que el asunto a tratar en la Asamblea debía de ser muy importante para reunir en una sola habitación, de nuevo, a personas que, en algunos casos, casi se odiaban (o al menos eso hacían suponer sus comportamientos de cara al público).</p>
<figure id="attachment_15832" aria-describedby="caption-attachment-15832" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-daiablor.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15832 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-daiablor-650x834.jpg" alt="SYLEL | NOVELA ONLINE | CAPÍTULO 2: LA SALA DE LA ASAMBLEA" width="650" height="834" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-daiablor-650x834.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-daiablor-250x321.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-daiablor-400x513.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-daiablor-768x985.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-daiablor-150x192.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-daiablor-800x1026.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-daiablor.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15832" class="wp-caption-text">Daiablor, Mandatario de Liar. Ilustración de Alejandro Alés<span style="font-size: 16px; line-height: 1.5;">.</span></figcaption></figure>
<p><strong>La razón de esta disputa no podía ser otra: la guerra</strong>. Los acontecimientos ocurridos a lo largo del siglo presente, segundo de la dinastía Estepia (a la que pertenecía Liathor), permanecían imborrables en la mente de los tuilaneses. Solamente habían transcurrido cinco años desde la conclusión de la gran contienda, extinguida tras la muerte del hijo de Liathor, sucesor natural del actual Presidente. La guerra había sobrevivido más de nueve años, aguantando cualquier negociación de paz propuesta por una u otra parte.</p>
<p><strong>El fatídico fallecimiento del descendiente de Liathor sirvió de aparente reconciliación, no entre los habitantes del planeta Tuilán, que nunca se habían odiado entre sí, sino entre los políticos ávidos de poder, aquellos que habían alentado la desunión de las distintas naciones</strong>. La confrontación había comenzado con el asesinato en un atentado de la esposa de Liathor (por fortuna, éste escapó de una muerte que seguro iba dirigida a su persona). Ése fue el detonante de la guerra, la excusa perfecta para solucionar los conflictos de intereses, meramente económicos, establecidos en aquel momento en Tuilán.</p>
<figure id="attachment_15834" aria-describedby="caption-attachment-15834" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-liar.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15834" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-liar-650x919.jpg" alt="SYLEL | NOVELA ONLINE | CAPÍTULO 2: LA SALA DE LA ASAMBLEA" width="500" height="707" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-liar-650x919.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-liar-250x354.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-liar-400x566.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-liar-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-liar-150x212.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-liar-800x1131.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-liar.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15834" class="wp-caption-text">Símbolo del país de Liar. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p><strong>Las potencias oponentes a Liar, país en el que gobernaba un recién elegido Daiablor en los años en los que comenzó la batalla, acusaron a su líder de estar detrás de una conjura contra Liathor</strong>. Daiablor se había ganado la confianza de sus compatriotas con mensajes tal vez populistas, pidiendo la aceptación de Liar en la Asamblea (algo que consiguió tras la guerra). Por el contrario, Liathor argumentaba lo innecesario que era incluir entre los grandes países de Tuilán a Liar, pues, según él, este territorio ya tenía un representante en la misma lo suficientemente cualificado. Nunca hubo pruebas sobre ese complot denunciado, del que Daiablor renegaba rotundamente. Sin embargo, aun habiendo transcurrido algunos años, las acusaciones seguían en el aire, formuladas, en su mayor parte, por el Barón Laddermar, que acudiría a la Asamblea como alto Mandatario que era.</p>
<p>Absorto en estos pensamientos y en el asunto sobre el que podría tratar la inesperada Asamblea, <strong>Daiablor apenas se dio cuenta de que ya llegaba, en su trepidante caminar, al pasillo contiguo a la Sala de la Asamblea, iluminado con unos focos gigantescos y decorado con los más finos detalles arquitectónicos de la época dausoová. Aquella impresionante bóveda de luces y variados colores que se abría sobre sus hombros, no causaba admiración en una persona crecida en la opulencia</strong>. Y además, en esos momentos sólo le importaban las imágenes que se formaban en su mente, tal vez transformadas ya en sentimientos. Pero una dulce voz iba a hacer que despertara de aquellos instantes de embausamiento:</p>
<p>–¡Daiablor! ¡Daiablor de Liar!</p>
<figure id="attachment_15836" aria-describedby="caption-attachment-15836" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-2-daiablor-la-sala-de-la-asamblea.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15836 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-2-daiablor-la-sala-de-la-asamblea-650x486.jpg" alt="SYLEL | NOVELA ONLINE | CAPÍTULO 2: LA SALA DE LA ASAMBLEA" width="650" height="486" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-2-daiablor-la-sala-de-la-asamblea-650x486.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-2-daiablor-la-sala-de-la-asamblea-250x187.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-2-daiablor-la-sala-de-la-asamblea-400x299.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-2-daiablor-la-sala-de-la-asamblea-768x575.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-2-daiablor-la-sala-de-la-asamblea-150x112.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-2-daiablor-la-sala-de-la-asamblea-800x599.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-2-daiablor-la-sala-de-la-asamblea.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15836" class="wp-caption-text">Meil llama a Daiablor a su llegada al palacio de Keón. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>Fue su primer escolta el que tuvo que avisar al Mandatario de la llamada.</p>
<p>–Perdone, Mandatario Daiablor –se dirigió el soldado, temeroso, a su superior–. A su izquierda...</p>
<p>Y allí lanzó su mirada. Una mujer, elegantemente vestida de militar, lo miraba, cruzada de brazos y esbozando una leve sonrisa como gesto amistoso.</p>
<p>–¡Meil! Llegas temprano –se sorprendió Daiablor.</p>
<p>–Estás muy equivocado; creo que menos tú y yo, todos han entrado ya en la Sala de la Asamblea.</p>
<p>–¿Cómo? <strong>¡Aún no es la hora fijada! ¿A qué se debe tanta urgencia en un solo día?</strong> –objetó el Mandatario de Liar mientras hacía una señal a sus escoltas para que se retiraran.</p>
<p>–No te hagas el despistado, Daiablor. <strong>El asunto parece grave, por lo que exige una solución inmediata</strong> –dijo Meil, a la vez que comenzaban a caminar hacia la puerta de la Sala de la Asamblea, cuyo color dorado se veía resaltado por la iluminación del pasillo–. Supongo que tus contactos...</p>
<p>–Bueno, ellos me han dado la información oportuna, y creo que es buena, al igual que la tuya. –Daiablor hizo una pausa; quería suscitar el interés de su compañera en la Asamblea–. <strong>¿Piensas que Liathor cederá la Presidencia? Ya sabes lo que opino de él, pero no desearía que un mocoso ocupara un cargo de tanta relevancia</strong>.</p>
<figure id="attachment_15837" aria-describedby="caption-attachment-15837" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-meil.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15837 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-meil-650x919.jpg" alt="SYLEL | NOVELA ONLINE | CAPÍTULO 2: LA SALA DE LA ASAMBLEA" width="650" height="919" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-meil-650x919.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-meil-250x354.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-meil-400x566.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-meil-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-meil-150x212.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-meil-800x1131.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-meil.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15837" class="wp-caption-text">Meil, Mandataria de Áivan. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>Meil, que sabía que Daiablor se refería a Loen, el nieto de Liathor, prefirió callar. Sólo hizo un ligero movimiento de cabeza para que sus escoltas también se retiraran justo en el momento en el que entraban en la Sala de la Asamblea. Las puertas mecánicas se cerraron automáticamente a sus espaldas. <strong>Daiablor y Meil tomaron asiento, uno al lado del otro, y saludaron con una reverencia al resto de Mandatarios del planeta Tuilán. Todos ellos rodeaban la gran mesa oval sobre la que discutían el asunto por el que Liathor los había convocado tan precipitadamente</strong>.</p>
<p>La Sala era espaciosa, con cuadros en las paredes de los distintos miembros de las dinastías de Tuilán y con pequeños focos de luz que hacían muy acogedora la estancia. Una gran mesa oval se situaba en el centro del lugar, estando circunvalada por varios asientos, ahora ocupados, que hacían juego con sus tonos oscuros. Sólo uno de ellos permanecía libre: el presidencial. Detrás del mismo, una puerta auxiliar (en realidad se trataba de la entrada a un ascensor), fijaba la atención de los Mandatarios, ansiosos por ver llegar a Liathor. <strong>Una vez acomodado, el Mandatario de Liar se quedó, de nuevo, sumido en sus pensamientos, a la espera de que el Presidente hiciera acto de presencia. Observaba disimuladamente al resto de los allí presentes. Observaba, en definitiva, a los más importantes representantes de los también más relevantes países del planeta</strong>.</p>
<p>Justo enfrente de Daiablor se hallaba <strong>Dlein, Mandatario de la tierra de Acraul</strong>, un <strong>pequeño y próspero territorio situado en el norte de Tuilán</strong>. Su continuo mandato de más de veinte años (caso insólito en una democracia), en uno de los países que no se había visto involucrado en la guerra, lo refrendaba como un jefe de gobierno experimentado y admirado, incluso por Daiablor. Cada cinco años, espacio de tiempo utilizado en Acraul para consultar al pueblo, iba obteniendo más votos que en la legislatura anterior, y eso demostraba el aprecio que su gente sentía por él y por su prestigioso gabinete. Sin embargo, y <strong>a pesar de las continuas presiones que recibía para que así no fuera, estos iban a ser sus últimos años ejerciendo un cargo público</strong>.</p>
<figure id="attachment_15840" aria-describedby="caption-attachment-15840" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-dlein.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15840 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-dlein-650x919.jpg" alt="Dlein, Mandatario de Áivan. Ilustración de Alejandro Alés." width="650" height="919" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-dlein-650x919.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-dlein-250x354.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-dlein-400x566.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-dlein-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-dlein-150x212.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-dlein-800x1131.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-dlein.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15840" class="wp-caption-text">Dlein, Mandatario de Acraul. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>A sus ochenta y dos años creía haberlo dado todo, ya no podía ofrecer más; esperaba, pues, vivir con tranquilidad los con suerte diez años o más que le podían quedar de existencia, teniendo en cuenta la esperanza de vida media de los habitantes de su país. Incluso temía que si continuaba gobernando surgieran casos de corrupción que, hasta el momento, no se habían dado. Casos de corrupción, no en él o en su gabinete, sino en personas sobre las que no tenía potestad directa pero que podían aprovechar ese poder prolongado para beneficio propio. <strong>Dlein sabía que iba a salir airoso de aquel oficio público que, según él, tenía el privilegio de ocupar, aunque no se cansaba de repetir que quienes alzaban la cabeza eran Acraul y sus ciudadanos, y él iba, en último extremo, por detrás de aquel pueblo</strong>.</p>
<figure id="attachment_15841" aria-describedby="caption-attachment-15841" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-acraul.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15841" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-acraul-650x919.jpg" alt="Símbolo del país de Acraul. Ilustración de Alejandro Alés." width="500" height="707" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-acraul-650x919.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-acraul-250x354.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-acraul-400x566.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-acraul-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-acraul-150x212.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-acraul-800x1131.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-acraul.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15841" class="wp-caption-text">Símbolo del país de Acraul. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>Dlein solía optar por una posición intermedia durante la celebración de las Asambleas; y es que <strong>su mayor virtud era la de escuchar al resto de Mandatarios para luego dar su opinión, explicando su punto de vista sin alzar la voz más de lo debido o sin intentar imponer sus propias ideas sobre las de los demás</strong>. En la Asamblea <strong>representaba a los países pequeños de Tuilán, aquellos que eran mayoría en cantidad pero no en extensión territorial o en número de habitantes</strong>. Era evidente, en definitiva, que existía un respeto hacia aquel gobernante que, seguro, pasaría a la gloria, no sólo de Acraul, sino de todo el planeta Tuilán. Algo que normalmente sólo los Presidentes conseguían, pues muy pocos políticos habían logrado dicha admiración y deferencia.</p>
<p>Daiablor miró luego a su izquierda, justo donde estaba el sillón vacío que siempre ocupaba <strong>Liathor, el Presidente de la Asamblea</strong>. Sólo daba opiniones y moderaba los debates de los Mandatarios. <strong>La Presidencia de la Asamblea era una institución que había perdido mucho poder a lo largo de los siglos. Ahora sólo servía para arbitrios y asistencias, pero se veía complementada por el ejercicio, a la vez, de un cargo mucho más operativo: la Presidencia de Tuilán</strong>. Este puesto se destinaba a administrar fondos aportados por todos los países, en la medida de sus posibilidades. Dichos fondos se utilizaban para causas de interés común (investigación médica y espacial, sobre todo), o bien para paliar las necesidades de la población de países pobres o víctimas de catástrofes naturales o bélicas.</p>
<p>A lo largo de la Historia de Tuilán, y en concreto de las dinastías que poseyeron el cargo de Presidente en sus miembros, esta administración fue, en determinados casos, desastrosa, ya que llevó al enriquecimiento de quien lo desempeñaba. De ahí que, <strong>desde tiempos relativamente recientes, los futuros Presidentes de la Asamblea y de Tuilán fueran instruidos, desde pequeños, para el buen hacer en su labor, que era hereditaria</strong>. Este principio ya había comenzado a hacerse efectivo con la llegada de la dinastía Estepia, que hizo recobrar el honor de los poseedores del más importante puesto existente en el planeta. Sin embargo, a efectos prácticos estaba claro que no concedía tanta autoridad como la que tenían en sus manos los Mandatarios. <strong>Muchos criticaban su carácter hereditario, e incluso su propia existencia, pero convenía que existiera, alejarlo del verdadero poder y enseñar a los futuros tenedores del mismo a saber usarlo con justicia y equidad</strong>, tal y como venían haciendo los Estepias durante prácticamente dos siglos.</p>
<figure id="attachment_15846" aria-describedby="caption-attachment-15846" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-tuilan.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15846" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-tuilan-650x919.jpg" alt="Símbolo del planeta Tuilán. Ilustración de Alejandro Alés." width="500" height="707" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-tuilan-650x919.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-tuilan-250x354.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-tuilan-400x566.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-tuilan-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-tuilan-150x212.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-tuilan-800x1131.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-tuilan.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15846" class="wp-caption-text">Símbolo del planeta Tuilán. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p><strong>Precisamente a Loen, nieto de Liathor, se le enseñaba la Ley de los Estepias para que pudiera suceder a su abuelo en el cargo que algún día dejaría vacante</strong>. Loen contaba con dieciséis años, y aunque ya tenía la edad suficiente como para ocupar la posición de Liathor, la legislación establecía que la regencia podía continuar hasta que el heredero cumpliera los veinte años y completara de este modo su formación. Cuánto había tenido que sufrir ese niño… Sin padres, su abuelo se había transformado para él en un verdadero referente, en su educador, en un modelo a seguir... <strong>El palacio de Keón, donde tradicionalmente residían los Presidentes y sus familiares, estaba situado en un país–isla al sur de Acraul, siendo aún más pequeño que el territorio gobernado por Dlein. Se llamaba Keontia y no tenía representación directa en la Asamblea</strong>.</p>
<p>Despejado ya de sus últimos recuerdos, <strong>Daiablor miró a Meil, la bella mujer con la que había entrado en la Sala y que estaba sentada a su derecha. Probablemente fuera la persona más afín a las ideas del Mandatario de Liar, aunque no tenía el carácter autoritario que algunas veces se vislumbraba en éste</strong> (a pesar de representar a un país democrático). Y es que existían algunas habladurías que sugerían algo más que amistad entre los dos Mandatarios, pero eran eso, simples rumores sin confirmar.</p>
<figure id="attachment_15838" aria-describedby="caption-attachment-15838" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-aivan.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15838" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-aivan-650x919.jpg" alt="Símbolo del país de Áivan. Ilustración de Alejandro Alés." width="500" height="707" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-aivan-650x919.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-aivan-250x354.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-aivan-400x566.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-aivan-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-aivan-150x212.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-aivan-800x1131.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-aivan.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15838" class="wp-caption-text">Símbolo del país de Áivan. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p><strong>La Mandataria gobernaba, desde hacía dos años, en Áivan, un país situado al sur del continente Latose, el mismo en el que se encontraba Liar</strong>. Los encuentros entre los dos países se incrementaron cuando Meil llegó al poder, aceptando con naturalidad la integración de Liar en la Asamblea, cosa que no habían hecho los anteriores Mandatarios de este territorio, justo cuando Liar era un país representado por Áivan.  Un sistema económico similar (importante en ambos casos), avalado por grandes infraestructuras y amplios recursos energéticos que utilizar por la numerosa población, habían llevado en su día a la tierra de Áivan a estar presente en la Asamblea.</p>
<p>En frente de Meil siempre se situaba <strong>Craccon, representante de los pocos países dictatoriales existentes en Tuilán</strong> (clara paradoja el que un dictador aceptase un puesto en un órgano democrático). Infringiendo constantemente las normas internacionales de derechos humanos, <strong>gobernaba despóticamente la isla de Otreupa, que formaba gracias a su gran extensión un continente entero</strong> que se situaba al oeste de Liar.</p>
<figure id="attachment_15842" aria-describedby="caption-attachment-15842" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-craccon.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15842 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-craccon-650x919.jpg" alt="Craccon, Mandatario de Otreupa. Ilustración de Alejandro Alés." width="650" height="919" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-craccon-650x919.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-craccon-250x354.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-craccon-400x566.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-craccon-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-craccon-150x212.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-craccon-800x1131.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-craccon.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15842" class="wp-caption-text">Craccon, Mandatario de Otreupa. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>Craccon era un personaje orondo, famoso por su buena vida y sus fiestas suntuosas. Por contra, en su mayor parte la población vivía en unas condiciones lamentables debido a una pésima distribución de la riqueza, acentuada por unos impuestos que crecían cuanto menor era la clase social del súbdito en cuestión.</p>
<figure id="attachment_15843" aria-describedby="caption-attachment-15843" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-otreupa.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class="wp-image-15843" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-otreupa-650x919.jpg" alt="Símbolo del país de Otreupa. Ilustración de Alejandro Alés." width="500" height="707" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-otreupa-650x919.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-otreupa-250x354.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-otreupa-400x566.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-otreupa-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-otreupa-150x212.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-otreupa-800x1131.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-otreupa.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15843" class="wp-caption-text">Símbolo del país de Otreupa. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>Liathor había propuesto, en el comienzo de su mandato original, que se incluyera un representante de las dictaduras del planeta para así acercarlos a las democracias, pero sus buenas intenciones se destruían cuando Daiablor o el Barón Laddermar lo utilizaban en las votaciones para sus propios intereses.</p>
<p>Y precisamente frente a Liathor, al otro lado de la mesa, se hallaba el <strong>Barón Laddermar</strong>, el último Mandatario. <strong>Administraba el país de Bailia y era el representante del tercer continente de Tuilán, Sesiana</strong>, gracias a su eficaz gestión y a su, para algunos, excelente amistad con la familia Estepia. Daiablor no estaba entre sus simpatizantes, ya que consideraba al Barón como el enemigo a batir, y esto se reflejaba en la dura competencia que existía entre Liar y Bailia, ya que lo que uno decía o hacía casi siempre era replicado por el otro. Eran las potencias del planeta, las que se habían enfrentado abiertamente durante la guerra, cada una con sus respectivos aliados.</p>
<figure id="attachment_15844" aria-describedby="caption-attachment-15844" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-baron-laddermar.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15844 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-baron-laddermar-650x919.jpg" alt="Barón Laddermar, Mandatario de Bailia. Ilustración de Alejandro Alés." width="650" height="919" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-baron-laddermar-650x919.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-baron-laddermar-250x354.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-baron-laddermar-400x566.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-baron-laddermar-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-baron-laddermar-150x212.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-baron-laddermar-800x1131.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-baron-laddermar.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15844" class="wp-caption-text">Barón Laddermar, Mandatario de Bailia. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>En la Asamblea, a su vez, dirimir un asunto dependía de los simpatizantes que cada Mandatario pudiera atraer para sus propuestas. Al final, Liathor se convertía en el verdadero árbitro de las decisiones políticas de los Mandatarios, lo cual incomodaba al Presidente, pues su cargo le hacía buscar unos consensos que ya desde el principio sabía que eran imposibles.</p>
<figure id="attachment_15845" aria-describedby="caption-attachment-15845" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-bailia.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15845" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-bailia-650x919.jpg" alt="Símbolo del país de Bailia. Ilustración de Alejandro Alés." width="500" height="707" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-bailia-650x919.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-bailia-250x354.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-bailia-400x566.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-bailia-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-bailia-150x212.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-bailia-800x1131.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-simbolo-bailia.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15845" class="wp-caption-text">Símbolo del país de Bailia. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>Tampoco hay que olvidar que, durante la guerra, los dos países se acusaron mutuamente de haber comenzado la contienda o, más recientemente, de haber asesinado al hijo de Liathor. Fue precisamente durante la batalla más cruenta, en el mar de Kredfteria, donde <strong>el Barón Laddermar perdió su ojo izquierdo y su oreja derecha, suplantados por elementos mecánicos que supusieron un avance médico impensable para la época </strong>(se sentaban las bases, por ejemplo, de las retinas artificiales). Su cuello, cubierto por un collarín permanente, mostraba otras huellas que aún permanecían en el cuerpo del Barón.</p>
<p><a href="https://taquilladecine.com/sylel-capitulo-3-la-revelacion-de-liathor/" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-18423" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-novela-online-banner-inferior-capitulo-3.jpg" alt="Banner de &quot;Sylel&quot;: Capítulo 3: La revelación de Liathor" width="640" height="183" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-novela-online-banner-inferior-capitulo-3.jpg 640w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-novela-online-banner-inferior-capitulo-3-250x71.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-novela-online-banner-inferior-capitulo-3-400x114.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-novela-online-banner-inferior-capitulo-3-150x43.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a></p>The post <a href="https://taquilladecine.com/sylel-capitulo-2-la-sala-de-la-asamblea/">Capítulo 2: La Sala de la Asamblea</a> first appeared on <a href="https://taquilladecine.com">TAQUILLA DE CINE</a>.]]></content:encoded>
					
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		<title>Capítulo 1: La llegada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Joaquín R. Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Jun 2016 01:59:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sylel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El manto de la noche aún envolvía a la madrugada, presente en&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span class="dropcap dropcap3" style="color: #ff0000;">E</span>l manto de la noche aún envolvía a la madrugada, presente en la isla de Keontia. No obstante, <strong>la negrura se veía apaciguada por la fulgurante luz de las dos lunas del planeta Tuilán</strong>. Una, Bwressell, la más pequeña y de tono rojizo, se perdía sobre las alturas del mar que se extendía más allá del islote. La otra, Ardel, iluminaba con fuerza a la capital de aquella tierra, una ciudad llamada Keón que se expandía al lado de una gran meseta de verdes prados y amplios bosques.</p>
<p><strong>Y era allí, en aquel idílico lugar, donde ahora se encontraba Kaeser</strong>. De aspecto vivaracho (aunque en sus ojos se asomaba una profunda tristeza), el muchacho estaba sentado sobre una pequeña roca mientras contemplaba enmudecido a su compañera, la oscuridad. Con fuertes vestimentas, dispuestas para combatir el frío, <strong>Kaeser era un campesino de Keontia que todas las madrugadas ascendía a la meseta para que su rebaño de eveolones pastara las mejores hierbas</strong>. Aunque a él no le gustaba su trabajo (tan sólo seguía una tradición familiar heredada de unos padres ya fallecidos), por lo menos sabía que su futuro estaba garantizado, algo que no les sucedía a todos los jóvenes de su edad.</p>
<p>Había sacrificado muchas cosas, casi todas relacionadas con el ocio y los estudios, pero <strong>su ocupación también le había servido para madurar precozmente y para conocerse a sí mismo gracias a los pensamientos que siempre brotan de la soledad</strong>. Unas veces recordaba a los suyos, a aquellos que le habían educado desde niño. Jamás los volvería a ver... ¿Dónde estaban? ¿Adónde se habían ido? Los había perdido para siempre; la enfermedad y la guerra se los habían arrebatado... Pero no, no deseaba empapar a las tinieblas con recuerdos de profunda amargura. Tenía que seguir viviendo, tenía que olvidar...</p>
<p><strong>Todas las inquietudes que iban surgiendo en su mente eran los reflejos de una personalidad inquieta, conformista e inconformista a la vez, generando así una extraña paradoja en su carácter</strong>. Era lo primero porque no se atrevía a buscar una meta distinta a lo que ahora poseía, a pesar de que la anhelaba; era lo segundo porque no aceptaba explicaciones vagas y confusas, sabía que existía algo más, algo de lo que, por desgracia, nunca tendría conocimiento. De cualquier manera, no eran más que divagaciones que le servían para pasar una noche fría, otra más...</p>
<p><strong>Kaeser acarició a un eveolón negro que se le acercó</strong>. Parecían sentir una simpatía mutua. La piel de ese animal, diferente a la del resto de los que conformaban la manada y demasiado parecida a la de otras criaturas que proliferaban en el planeta, era motivo suficiente como para sacrificarlo, sirviendo únicamente su cuerpo para el alimento de unos pocos. Pero Kaeser le tenía un sincero aprecio y no le importaba su escaso valor en el mercado. A él eso le daba igual. Era un sentimiento distinto el que le unía a ese eveolón. Lo quería vivo y junto a él.</p>
<figure id="attachment_15622" aria-describedby="caption-attachment-15622" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-keon.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15622 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-keon-650x488.jpg" alt="&quot;Sylel&quot;: Kaeser con el eveolón Netei" width="650" height="488" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-keon-650x488.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-keon-250x188.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-keon-400x300.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-keon-768x577.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-keon-150x113.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-keon-800x601.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-keon.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15622" class="wp-caption-text">Kaeser acaricia al eveolón Netei mientras contempla las dos lunas que brillan sobre la ciudad de Keón. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>La madrugada. El cielo comenzaba a hacerse más claro. Pronto Lávar, el sol de Tuilán, saldría de entre las aguas. Otro día más. Igual al anterior...</p>
<p>–¿Y qué habrá allí, Netei? –Kaeser, señalando a una estrella, parecía hablar con el animal de color negro. Los otros eveolones se encontraban pastando algo más lejos–. <strong>¿Qué esconde esa muralla hasta ahora infranqueable?</strong></p>
<p>Netei se alejó y comenzó a pastar.</p>
<p>–Supongo que a otro campesino, como yo –Kaeser se levantó y lanzó un suspiro–. Es hora de regresar. –Y el pastor produjo un extraño silbido con su boca.</p>
<p>Los eveolones no le hicieron caso. Tampoco comían, sólo mantenían sus cabezas erguidas, atentos a un sonido que Kaeser no escuchaba. Los animales, cuya larga y fina melena cubría todo su cuerpo, dejaron asomar sus puntiagudas orejas por entre su cabellera.</p>
<p>–¡Vamos! –Kaeser se acercó a ellos, recogiendo una vara que tenía al lado de la roca–. ¿Tampoco tú me obedeces, Netei?</p>
<p>Kaeser emitió otro silbido, pero los animales seguían inmóviles, sin hacer caso a su criador. <strong>De repente, comenzaron a correr hacia el camino de bajada, como si un temible depredador se estuviera aproximando</strong>.</p>
<p>–Pero, ¿qué os pasa? –se enfureció Kaeser–. Netei, ven...</p>
<p>Kaeser no terminó su frase. Boquiabierto, <strong>notó cómo algo que surgía del otro lado de la meseta le sobrevolaba, a baja altura y con una velocidad pasmosa. Enseguida comprobó que se trataba de una aeronave. Finalmente, y con un estruendoso ruido, el aparato golpeó con su parte baja la llanada, arrancando varios trozos de tierra a su paso para después deslizarse velozmente hacia el bosque</strong>, donde a su paso derribó varios árboles que le sirvieron a su vez de freno.</p>
<p>El pastor, asombrado por lo que había visto, no sabía qué hacer. Netei se le acercó, y Kaeser comenzó a acariciarlo. Con eso no tranquilizaba al animal, sino a sí mismo. Uno de los costados de la nave comenzó a arder. Su estructura estaba dañada, y no sólo por el golpe; algo le había disparado, o algo había impactado en ella. Y además, ¿qué extraño modelo era ese? Nunca lo había visto. Entonces sintió una extraña aureola sobre el bosque. Y, de improviso, <strong>otra aeronave surgió del cielo. También era pequeña, pero de aspecto piramidal y no en forma de ovoide, como la que ahora yacía entre el arboledo</strong>.</p>
<p>Kaeser empezó a notar una creciente debilidad en sus piernas. Tenía miedo… Súbitamente, el artefacto se elevó vertiginosamente y desapareció por entre las primeras nubes de la mañana. Kaeser, sudoroso, se dejó caer contra el suelo. Su respiración era agitada. Y oyó el sonido. Alzó la cabeza. <strong>Una portezuela se retiraba de la nave siniestrada. Y lo vio. Un pequeño ser, cubierto por una extraña vestimenta, de amplias mangas y perneras, con un casco que le tapaba la cara, se le acercaba, tambaleándose</strong>.</p>
<figure id="attachment_15625" aria-describedby="caption-attachment-15625" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-la-llegada.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15625 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-la-llegada-650x504.jpg" alt="Sylel se aproxima a Kaeser" width="650" height="504" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-la-llegada-650x504.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-la-llegada-250x194.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-la-llegada-400x310.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-la-llegada-768x596.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-la-llegada-150x116.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-la-llegada-800x621.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-la-llegada.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15625" class="wp-caption-text">Sylel sale de su destrozada nave y se aproxima lentamente al campesino Kaeser. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>–No, ¡no! –gritó Kaeser.</p>
<p>El ser siguió avanzando; su caminar era dificultoso, pero se acercaba cada vez más hacia la posición del pastor.</p>
<p>–¡Aléjate! ¡Yo no quería que vinieras! ¡No de esta manera!</p>
<p>Cada vez estaba más cerca. Más cerca...</p>
<p>–¡Déjame! –Kaeser no podía ni moverse; estaba completamente horrorizado.</p>
<p>El extraño ser se detuvo. Respiraba con dificultad. Lentamente, extendió su mano hacia el tuilanés y le habló:</p>
<p>–RRaidereo. RRaideree te Creemea. –Hubo un momento de silencio–. Ayu... da... –dijo, y se desplomó.</p>
<p>Kaeser se tranquilizó un poco al comprobar que aquel ser parecía ya completamente inerte. Pero, ¿era cierto? <strong>¿Estaba ante un extratuilanés?</strong> Había oído historias extrañas de otras gentes que afirmaban cosas que... ¡no, imposible! Las distancias eran insalvables. El Universo podía estar poblado de otras culturas inteligentes, como él creía, pero les resultaría imposible contactar unas con otras. Además, la última palabra de la criatura había sido pronunciada en el lenguaje universal de Tuilán. ¿Cómo un extratuilanés iba a conocer el idioma del planeta? Kaeser se mostraba ahora más excitado que temeroso.</p>
<figure id="attachment_15626" aria-describedby="caption-attachment-15626" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-personaje.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15626 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-personaje-650x919.jpg" alt="Ilustración-dibujo de Sylel" width="650" height="919" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-personaje-650x919.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-personaje-250x354.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-personaje-400x566.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-personaje-768x1086.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-personaje-150x212.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-personaje-800x1131.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-ilustracion-personaje.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15626" class="wp-caption-text">Sylel, el protagonista de nuestra historia. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p><strong>¿Y si le quitaba el casco? ¿Y si observaba su rostro? A simple vista, el cuerpo del ser parecía el de un niño. ¿Y si sus facciones fueran distintas?</strong> Entonces, es que sería un... El pastor parecía decidido. Acercándose al piloto de la extraña aeronave, Kaeser comenzó a tocar su casco. Tenía que existir alguna forma de poder quitárselo. Tal vez si palpaba...</p>
<p>–¿Es suyo ese rebaño? –dijo alguien.</p>
<p>Kaeser se levantó sobresaltado. Respiró aliviado al ver que se trataba de un oficial de las Fuerzas Armadas de Keontia. Detrás, al lado de un deslizador que no había sentido llegar, esperaban otros dos militares.</p>
<p>–Sí, señor.</p>
<p>–Creo que debería ocuparse de los eveolones. Son unos animales muy preciados...</p>
<p>–Claro, pero...</p>
<p>–¿Vive en la granja de allá abajo? –preguntó el oficial.</p>
<p>Kaeser asintió. No quería problemas. Corriendo, fue hacia su rebaño.</p>
<p>Un soldado se acercó al oficial que había hablado con Kaeser:</p>
<p>–¿Cree que contará algo?</p>
<p>–¿Quién va a creer a un pobre campesino que vive alejado de la ciudad? No nos dará problemas, seguro.</p>
<p>–Pero, alguien ha podido ver todo esto. ¿Y si...?</p>
<figure id="attachment_15627" aria-describedby="caption-attachment-15627" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-ejercito-tuilan.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image wp-image-15627 size-large" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-ejercito-tuilan-650x413.jpg" alt="Los militares observan a Sylel" width="650" height="413" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-ejercito-tuilan-650x413.jpg 650w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-ejercito-tuilan-250x159.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-ejercito-tuilan-400x254.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-ejercito-tuilan-768x488.jpg 768w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-ejercito-tuilan-150x95.jpg 150w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-ejercito-tuilan-800x508.jpg 800w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-capitulo-1-ejercito-tuilan.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15627" class="wp-caption-text">Dos militares de Tuilán observan el cuerpo tendido de Sylel. Ilustración de Alejandro Alés.</figcaption></figure>
<p>El otro militar no hacía caso a su compañero. Maravillado, se arrodilló ante el ser que tenía delante.</p>
<p>–Los refuerzos vendrán enseguida, señor.</p>
<p>–¿Has avisado de que puede que necesitemos al equipo médico?</p>
<p>–Por supuesto. ¿Ese artefacto también...?</p>
<p>–Sí, nos lo llevaremos. <strong>Informaré al presidente Liathor.</strong></p>
<p>–Pero, supongo que también tendremos que hablar con Nodeil, es...</p>
<p>–¿No conoces las normas? La competencia sobre estos asuntos recae en Liathor. Si él lo estima oportuno, avisará al resto de Mandatarios. ¿Acaso quieres que te juzguen por incumplimiento de tus deberes con la Ley de Tuilán? ¡Son ellos quienes redactan sus estúpidos artículos! Nosotros sólo las cumplimos. –El oficial guardó silencio–. Ahí llegan. Se sorprenderán al comprobar que ese aparato no es de este planeta.</p>
<p>Y otras dos aeronaves aparecieron a lo lejos.</p>
<p><a href="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-novela-online-banner-capitulo-2.jpg" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" loading="lazy" class=" td-modal-image aligncenter wp-image-15850 size-full" src="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-novela-online-banner-capitulo-2.jpg" alt="SYLEL | NOVELA ONLINE | CAPÍTULO 2: LA SALA DE LA ASAMBLEA" width="640" height="342" srcset="https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-novela-online-banner-capitulo-2.jpg 640w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-novela-online-banner-capitulo-2-250x134.jpg 250w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-novela-online-banner-capitulo-2-400x214.jpg 400w, https://taquilladecine.com/wp-content/uploads/2016/06/sylel-novela-online-banner-capitulo-2-150x80.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a></p>The post <a href="https://taquilladecine.com/sylel-capitulo-1-la-llegada/">Capítulo 1: La llegada</a> first appeared on <a href="https://taquilladecine.com">TAQUILLA DE CINE</a>.]]></content:encoded>
					
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