Lo decía en la retransmisión de los Oscars 2015: las audiencias de la gala caerían bruscamente con respecto a las del año pasado. Y, en efecto, así ha sido. Las primeras estimaciones hablan de un descenso del 18% en comparación con las cifras de 2014.
En ésta, 43.7 millones de personas se sentaron delante del televisor para ver la ceremonia. Sin embargo, los Oscars 2015 han congregado a 36.6 millones (la audiencia más baja desde 2009). Parece obvio que al público no le interesaba observar cómo largometrajes que apenas conocían se llevaban un buen número de galardones. Si a esto le añadimos lo aburrida que fue la gala, donde sólo brilló el número musical de apertura, a nadie le debería extrañar semejantes números. Dar la espalda al público es lo peor que se puede hacer. En Hollywood se están mirando continuamente el ombligo y, por desgracia, no se dan cuenta de que no son las personas más importantes del mundo y que la gente también tiene derecho a acudir a los complejos cinematográficos con el único propósito de evadirse de sus problemas cotidianos. ¿Qué pensáis vosotros?
Fuente: Deadline Hollywood
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