De entre todas las palabras de elogio y homenaje que en los últimos días hemos leído acerca del tristemente fallecido Paul Walker, sin duda las más reveladoras son las del realizador y guionista Wayne Kramer. Éste dirigió al protagonista de "Fast & furious 6" en "La prueba del crimen" ("Running scared") y "Pawn shop chronicles".
Kramer no sólo confirma que Walker era una gran persona, algo que han repetido hasta la saciedad sus amigos y compañeros de trabajo, sino que se centra en su carrera como actor. Así, explica que era un atleta natural, motivo por el cual quería involucrarse en las escenas de acción. También lo califica como un magnífico conductor, incluso mejor que algunos de los especialistas con los que colaboraba.
Además, se muestra contrariado con los que no lo consideraban un buen intérprete (caso de parte de la crítica). De hecho, Kramer le dijo a Walker que su mejor momento llegaría entre los cuarenta y cincuenta años, pues se asemejaría al típico tipo duro americano del estilo de Steve McQueen, Clint Eastwood y Lee Marvin.
Algunos colegas de profesión se habían fijado en el talento de Walker. Es el caso de Kevin Costner ("El Hombre de Acero"), que quería trabajar con él en un western. Vincent D’Onofrio ("Plan de escape") también lo admiraba, por no mencionar que Quentin Tarantino ("Django desencadenado") lo llamó tras verlo en "La prueba del crimen". Sylvester Stallone ("Los mercenarios 2") también alabó su trabajo en este filme, mientras que cineastas tan conocidos como Walter Hill ("Una bala en la cabeza") y Brian De Palma ("Misión: Imposible") lo querían para algunos de sus proyectos. El problema es que Walker era muy selectivo a la hora de elegirlos.
Por otro lado, Walker era muy atento con sus seguidores. Durante el rodaje de una de las secuencias finales de "La prueba del crimen", había cientos de niños esperando para pedirle un autógrafo. Pues bien, atendió a todos y cada uno de ellos. Asimismo, Kramer añade otra anécdota que les pasó mientras comían en un restaurante italiano, donde cinco abuelas apenas les permitieron probar bocado porque consideraban que el actor era el prometido ideal para sus hijas.
Respecto a su vida privada, era muy celoso de su intimidad y no le gustaban las fiestas de la industria del cine (algo que ya sabíamos). Aparte de estar con su hija Meadow Walker, su tiempo de ocio lo pasaba buceando entre tiburones, atravesando selvas o viajando a lugares exóticos. Cuando se produjo el terremoto de Haití, enseguida voló a dicho país para ayudar en lo que pudiera. De hecho, Universal Pictures donará una parte de los beneficios del DVD y del Blu-ray de "Fast & furious 6" a Reach Out WorldWide, organización benéfica creada por Paul Walker que se dedica a ayudar a los afectados por desastres naturales.
Fuente: Deadline Hollywood
[post_ad]
