[dropcap]M[/dropcap]edio Hollywood se reunió en el preestreno de "Star Wars: El despertar de la Fuerza", un evento organizado por Disney que permitió que la película se exhibiera simultáneamente en tres importantes lugares: el Dolby Theatre (que cuenta con 3400 localidades y es donde se celebra la ceremonia de los Oscars), el Capitan Theater (1300 asientos) y el Grauman's Chinese Theater (932 localidades). En general, los asistentes al mismo salieron muy satisfechos tras su visionado, lo que no ha hecho otra cosa que incrementar las ganas del público de disfrutar con el Episodio VII de "La guerra de las galaxias" (por cierto, aunque dicho número romano no aparece en el título, sí lo hace en el resumen que nos narra lo que acontece justo antes de que arranque la historia).
Las películas originales de "Star Wars"
Al igual que espectadores de varias generaciones, me encanta "Star Wars". Cuando apenas era un crío, disfruté de las películas originales. De hecho, el comienzo de "Star Wars: Episodio IV – Una nueva esperanza" me enganchó enseguida al filme, y recuerdo como si fuera hoy cuando vi aquella pequeña nave que era perseguida por otra mucho más grande. La música, los efectos sonoros, los androides y la entrada de Darth Vader me impactaron.
Lógicamente, de niño te gustan más tanto este largometraje como "Star Wars: Episodio VI – El retorno del Jedi", si bien esto va cambiando según uno crece y aprecia cosas de las que antes no se percataba en "Star Wars: Episodio V – El imperio contraataca". Es cierto que, cuando no tienes mucha edad, dos secuencias de este último filme te dejan principalmente marcado: la espectacular batalla de Hoth y la revelación que le hace Darth Vader a Luke Skywalker (buf, me encanta ver las reacciones de los niños de hoy en día ante este último pasaje, aunque a veces ciertos progenitores casi parece que se empeñen en torturarlos). Sin embargo, se echan en falta las vibrantes batallas espaciales de las otras dos cintas (asimismo, un mocoso no aprecia la oscuridad de la secuela de "Star Wars: Episodio IV – Una nueva esperanza").
Las precuelas de "Star Wars"
Dentro de esta introducción de "Star Wars: El despertar de la Fuerza", llega el momento de hablar de las precuelas de la trilogía original. Me parece injusto el ensañamiento que hubo contra George Lucas con motivo del estreno de "Star Wars: Episodio I – La amenaza fantasma". Los que crecieron con anteriores capítulos de "La guerra de las galaxias" no aceptaron lo que en su día nos ofreció, esto es, un regreso a la infancia en el que no faltaban personajes cómicos destinados a llamar la atención del público más jovencito. Al respecto, soy un gran defensor de Jar Jar Binks, con quien, por cierto, Qui-Gon Jinn se mete al poco de conocerlo («la capacidad de hablar no te hace inteligente»). Esto quiere decir que Lucas era consciente de que dicho gungan no iba a satisfacer a la mayoría de los espectadores, de igual modo que no le cae simpático a los protagonistas de la película.
Por desgracia, muchos no quisieron ver los aspectos positivos de "Star Wars: Episodio I – La amenaza fantasma", como la carrera de vainas (acortada en la versión cinematográfica), la emotiva relación entre Anakin y su madre Shmi o, cómo no, la llegada de Palpatine al poder mientras mantiene distraídos a los Jedi con otros asuntos. Y eso por no hablar del carisma de algunos de los nuevos personajes, caso de Padmé, Mace Windu, Darth Maul, Ki-Adi-Mundi, Watto o Sebulba.
Su secuela, "Star Wars: Episodio II – El ataque de los clones", fue recibida un poco mejor, si bien a muchos les disgustó la historia de amor (en la que, para desarrollarla, Lucas utilizaba planos y diálogos demasiado clásicos, de ahí que a algunos les pareciera pasada de moda). Sin embargo, la trama principal avanza con lógica, llevándonos a una oscuridad que se completaba en la estupenda "Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith". El Conde Dooku, Grievous, Jango Fett, Bail Organa, Lama Su, Taun We y Tion Medon se incorporaban, entre otros, a la ya de por sí larga mitología de "La guerra de las galaxias".
Creo que este prólogo es necesario para que conozcáis cómo sitúo las películas de "Star Wars" en orden de calidad. "Star Wars: Episodio V – El imperio contraataca" ocuparía el primer puesto, seguida muy de cerca por "Star Wars: Episodio IV – Una nueva esperanza". A continuación vendrían "Star Wars: Episodio VI – El retorno del Jedi" y "Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith". "Star Wars: Episodio II – El ataque de los clones" y "Star Wars: Episodio I – La amenaza fantasma" prácticamente empatarían, colocándose en la última posición... "Star Wars: El despertar de la Fuerza". Vaya, esto seguro que llamará la atención de no pocos lectores. Antes de lapidarme, permitidme que me explique.
Breve crítica de "Star Wars: El despertar de la Fuerza"
"Star Wars: El despertar de la Fuerza" es uno de los estrenos más relevantes de la Historia del Cine. Para que os hagáis una idea, en España se exhibe en 407 cines, con un total de 1356 pantallas. ¡Una cifra de récord! Por cierto, las salas 2D casi triplican a las que cuentan con tecnología 3D, una prueba evidente de la decadencia de este formato.
Dentro de los títulos comerciales que hemos podido ver durante este 2015, me atrevería a afirmar que "Star Wars: El despertar de la Fuerza" es el más entretenido de todos. El filme pasa en un suspiro y, cuando uno mira su reloj, lo hace justo durante lo que parece su conclusión, puesto que no se cree que hayan transcurrido más de dos horas de metraje.
El comienzo de la película nos presenta a todos los nuevos personajes principales de la historia, explicándonos quiénes son y qué es lo que hacen. La forma en la que se cruzan sus historias me parece modélica y natural, ganando enteros el relato cuando se introducen rostros de la trilogía original. Han Solo es quien posee un mayor peso en la trama y el que se adueña de la misma, si bien ello no evita que enseguida nos demos cuenta de que los responsables del Episodio VII quieren que su presencia sirva para pasar el testigo a otra generación de héroes y villanos.
La cinta es un continuo homenaje a "Star Wars: Episodio IV – Una nueva esperanza", repitiéndose situaciones que ya hemos vivido con anterioridad. Son múltiples los guiños que encandilarán a los seguidores de la franquicia pero que a su vez hacen que este capítulo pierda cierta personalidad. Ello también provoca que sus escenas de acción no sean especialmente llamativas, de tal modo que ni las contiendas galácticas ni los combates con sables láser se quedan grabados en nuestra memoria. Aunque correctas, son las menos memorables de la serie, pero al menos poseen con una sólida realización de J.J. Abrams.
No obstante, y aunque estemos asistiendo a una suerte de elaborado folletín (como en el Episodio V y VI), el tercio final de "Star Wars: El despertar de la Fuerza" es magnífico, mezclando cuidadas revelaciones y emotivos conflictos personales.
En cuanto a los personajes, Rey roba la mayoría de los pasajes de la película. La elección de Daisy Ridley para interpretarla no ha podido ser más afortunada, pues posee un magnetismo que traspasa la pantalla. Finn es un joven interesante gracias al conflicto interno que le hace tomar una importante decisión. John Boyega lo encarna con acierto. Poe Dameron es un héroe clásico, alguien que tiene mucha confianza en sí mismo y que parece dispuesto a comerse el mundo. Oscar Isaac le da vida a la perfección.
Kylo Ren se presenta como un sucesor de Darth Vader, pero, por desgracia, no está a su altura. Adam Driver no me convence en este papel. El general Hux (Domhnall Gleeson) es una suerte de gobernador Tarkin al que le falta carisma, mientras que el Líder Supremo Snoke (Andy Serkis), cuyo nombre me parece ridículo, me dejó completamente frío. Lo mismo se puede decir de Phasma (Gwendoline Christie), de quien se podría haber prescindido.
Aunque no creo que se convierta en uno de los personajes favoritos de los seguidores de la franquicia de "Star Wars", quizás Maz Kanata (Lupita Nyong'o) sea la criatura que más me gusta de todas las que observamos en el filme. Se nota, no obstante, que los guionistas quieren asemejarla a Yoda.
La presencia de Max von Sydow como Lor San Tekka es testimonial, pero, desde luego, se agradece.
No quisiera olvidarme de BB-8. Reconozco que no quería que me gustara, puesto que eso significaría "traicionar" a R2-D2 y C-3PO (Anthony Daniels). Pero, por suerte, viendo la película dejé a un lado mis prejuicios y me quedé encandilado con este simpático robot.
Y en cuanto a los personajes ya conocidos por todos, Han Solo es el que más minutos aparece en el filme. Harrison Ford recupera el carácter bribón de este contrabandista y se muestra en plena forma. A su lado está un Chewbacca (Peter Mayhew) menos gritón que de costumbre. También es un placer reencontrarse con Leia (Carrie Fisher) y Luke (Mark Hamill).
Crítica con spoilers de "Star Wars: El despertar de la Fuerza"
Dado que quiero comentar con un poco más de detalle unas pocas escenas de "Star Wars: El despertar de la Fuerza", me gustaría aclarar que en las siguientes líneas hay algún que otro spoiler. No obstante, no explicaré con pelos y señales determinados elementos de la trama del filme, sino que haré una pequeña referencia a los mismos para de esta manera dejar constancia de mi opinión sobre ellos.
La película contiene momentos dramáticos verdaderamente notables, tal y como acontece cuando, al entrar en una estancia, Rey recuerda su pasado (no voy a decir por qué). Con un puñado de imágenes se nos cuenta qué le sucedió de pequeña y se intuye quién la abandonó. La reunión de Han Solo con Kylo Ren es brillante, pues es el único momento en el que este último parece que quiera alcanzar su redención (en una escena anterior, Snoke ya nos advirtió de su debilidad, algo que comprobamos cuando se enfurece cada vez que sus planes no se cumplen).
Y es que, en general, los villanos son apáticos. Si Ren quiere asemejarse a Darth Vader, Snoke parece un Emperador venido a menos. Lo peor de esta secuela es el momento en el que Hux se asemeja a un líder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán dirigiéndose a sus seguidores, en este caso los soldados de la Primera Orden. Es un símil tan, tan obvio...
También resulta muy forzada la aparición de un arma tan potente como el Starkiller, puesto que apenas sabemos cómo la Primera Orden fue capaz de construirla. Por otro lado, se echan en falta más explicaciones sobre las conexiones de la Resistencia y el Senado de la República (supongo que debido a lo mucho que se criticó a George Lucas por el "parloteo" político de las precuelas, que, bajo mi punto de vista, precisamente le da una mayor profundidad a dicha trilogía).
Concluyendo...
El universo "Star Wars" seguirá adelante, a pesar de que muchos considerarán que tan sólo se trata de explotar una franquicia para conseguir cientos de millones de dólares (bien sea en el cine o por la venta de productos de merchandising). No estoy de acuerdo, y lo rebato con argumentos (mis argumentos). Durante décadas, incluso antes del lanzamiento de las precuelas de "Star Wars", se han lanzado libros o videojuegos ambientados en las galaxias de esta obra ideada por George Lucas. Tras los títulos dirigidos por este último, incluso se han estrenado series de animación de una gran calidad, con argumentos trabajados e ideas interesantes (siempre teniendo en cuenta al público al que iban dirigidos). La gente quiere conocer más historias que se desarrollen en este vasto mundo...
Por tanto, le doy la bienvenida al Episodio VIII, al Episodio IX y a los spin-offs de "La guerra de las galaxias" ("Rogue One: A Star Wars Story", la película del joven Han Solo). Mientras tanto, seguiré pasándomelo estupendamente con más visionados de "Star Wars: El despertar de la Fuerza", que, a pesar de sus defectos, insisto en que es mucho mejor que la mayoría de las producciones comerciales que se estrenan hoy en día.
