El buen nombre de Kevin Costner se vio perjudicado tras el estreno de "Waterworld", megalómana producción de Universal Pictures que no recibió el apoyo de la crítica y que, debido a su abultado presupuesto de 175 millones de dólares, no consiguió recuperar en la taquilla la inversión que se había realizado en ella (así, recaudó 264.2 millones en todo el mundo). En su día no fueron pocos los que se ensañaron con él, cuando, bajo mi punto de vista, me parece que títulos como "La Isla de las Cabezas Cortadas", "Fanático" o "La letra escarlata", con Demi Moore, que también se estrenaron a mediados de la década de los 90 del siglo pasado, funcionaron bastante peor.
"Waterworld", que hasta la llegada de "Titanic" era la película más cara de la Historia del Cine, se asemeja a una versión marina de la trilogía original de "Mad Max". Lo que sucede es que en el filme de Kevin Reynolds se sustituye la arena por agua y los vehículos de cuatro ruedas por motos acuáticas. Dejando a un lado esta anécdota, uno de los puntos flacos de la cinta lo encontramos en su libreto, en el que trabajaron múltiples guionistas (muchos de ellos no acreditados). A pesar de ello, el argumento está repleto de interrogantes y, desde luego, su contenido no destaca por su complejidad. Por poner un ejemplo, no se nos explica por qué el protagonista, Mariner, es un mutante y el resto de los habitantes no. Asimismo, tampoco se nos dice cómo los malos de turno fabrican su munición. El espectador, pues, ha de aceptar que se halla ante una cinta fantástica y de ciencia-ficción que no persigue otra cosa que mantenerlo entretenido durante su abultado metraje. Esto es algo que se puede comprobar en las escenas de acción, tales como el excepcional ataque a la fortaleza marina o la confrontación final en el petrolero del Diácono.
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Además, a los villanos se les dota de un humor aceptable, tal y como acontece con el personaje al que interpreta un simpático Dennis Hopper (una clara crítica a la facilidad con la que los líderes políticos convencen a las masas). Incluso hay momentos realmente divertidos, como cuando colocan al Diácono un ojo falso o cuando Mariner incendia el petrolero, "salvando" así al pobre anciano que, dentro del tanque de combustible, vigila que no esté a punto de quedarse vacío. En definitiva, "Waterworld" es aceptable como película de acción, pero ofrece poco en relación a su elevado presupuesto.
Crítica revisada de un texto originalmente escrito el 8-10-1996
