Tal vez muchos no lo sepan, pero el Hombre Hormiga es uno de los superhéroes más importantes de Marvel (a fin de cuentas, fue uno de los primeros integrantes de Los Vengadores junto a Iron Man, Thor, Hulk y La Avispa). El problema es que este personaje no es demasiado cinematográfico, o al menos sus poderes no parecen tan espectaculares con respecto a otros iconos de los cómics que en los últimos años han dado el salto a la gran pantalla. De hecho, hace bastante tiempo que surgió la idea de rodar "Ant-Man", pero distintas vicisitudes provocaron que el proyecto nunca viera la luz o se retrasase. Ahora, la pregunta resulta obvia: ¿ha merecido la pena tan larga espera?
Bajo mi punto de vista, sí pero no. Tamaño contrasentido tiene que ver con el propio contenido de "Ant-Man", cinta que incorpora más elementos cómicos que cualquier otra producción de Marvel Studios. Me gusta que se incluyan componentes humorísticos en los largometrajes de la compañía (para sombríos ya tenemos a Warner y DC), pero siempre dentro de un límite. Y, desde luego, "Ant-Man" lo rebasa. Tan pronto nos topamos con pasajes repletos de chistes como la trama adopta un tono serio e incluso dramático (al respecto, uno de los mejores momentos de la película es un flashback en el que Hank Pym nos cuenta lo que le sucedió a La Avispa).
Es por ello que afirmaría que "Ant-Man" juega en otra división, por mucho que sus responsables introduzcan referencias al rico universo cinematográfico de Marvel (su prólogo, las menciones a Los Vengadores o incluso la aparición de uno de sus miembros). No sé hasta qué punto será posible que en un futuro veamos nuevas aventuras en solitario del Hombre Hormiga, pero lo que sí está claro es que el filme que es objeto de esta crítica parece haberse hecho para presentar nuevos personajes que aparecerán en próximas producciones del estudio. Se ha confeccionado una cinta que posee cierta personalidad pero al mismo tiempo se ha aprovechado la ocasión para decirle al público quién es Scott Lang y así no tener que explicárselo en, por ejemplo, posteriores entregas de "Los Vengadores".
Precisamente dicha introducción se podría tildar de manida, empleando los guionistas un esquema nada arriesgado en el que, por supuesto, no falta el típico adiestramiento del héroe del relato. A su favor cabe resaltar que todo ello se resuelve con un ágil montaje que evita que el espectador se deje arrastrar por el aburrimiento. Tampoco resulta especialmente brillante la trama relacionada con el antagonista de la función, aunque cumple con su cometido y es una aceptable excusa para presenciar una entretenidísima media hora final que además posee un ritmo endiablado. A pesar de que las secuencias de acción no son particularmente aparatosas (algo difícil de conseguir teniendo en cuenta el tamaño del protagonista), sí presentan ciertas curiosidades y apuntes pintorescos. La labor del director Peyton Reed la describiría como funcional. No impresiona pero se nota que es un artesano del cine y de la televisión.
El reparto de "Ant-Man"
Dados los apuntes cómicos de "Ant-Man", considero a Paul Rudd como una buena elección para encabezar el reparto de la película. Cabe señalar la excelente química que existe entre él, Michael Douglas y Evangeline Lilly, algo crucial para el éxito de la narración. Corey Stoll da vida a un villano secundario al que, sin embargo, se nos lo quiere mostrar como si fuera uno de los enemigos más poderosos de Marvel. De todas maneras, el actor aguanta el tipo y hace todo lo posible para que el público se lo crea. Por último, Michael Peña lidera un grupo de personajes chistosos que, si bien no terminan de convencerme, al menos no se transforman en meros histriones.
