Crítica de la película “El bar”

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Crítica de la película

Después de decepcionarnos con la mediocre “Mi gran noche”Álex de la Iglesia se redime gracias a “El bar”. El cineasta español recurre de nuevo a una historia coral en la que lo importante no es la trama en sí misma, sino el comportamiento de los personajes que intervienen en ella cuando han de vivir una situación extrema.

El filme arranca de forma brillante. Sabedor de que durante el resto del metraje nos va tener encerrados en un local y en unas alcantarillas, Álex de la Iglesia se permite el lujo de mostrarnos a los principales personajes del relato en un fabuloso plano secuencia que transcurre en la calle.

A continuación, “El bar” se convierte en una comedia con muchísimo ritmo. La película no da respiro al espectador, sucediéndose una serie de hechos que nos mantienen en vilo y que nos dejan tan intrigados como a los propios protagonistas del relato.

Crítica de la película "El bar"
Carmen Machi, Mario Casas y Terele Pávez en “El bar”

Tras semejante frenesí, llegan los titubeos y los vaivenes. El guión, firmado por Álex de la Iglesia junto a su habitual colaborador Jorge Guerricaechevarría, dista de ser perfecto. Aunque es verdad que se busca plasmar cómo algunas personas son capaces de cualquier cosa con tal de sobrevivir, el cambio que observamos en algunos personajes resulta demasiado forzado.

Dicho cambio también afecta al propio género de la película, puesto que en su tercio final se toma muy en serio a sí misma y prácticamente se convierte en un thriller de supervivencia. Eso sí, la tensión se mantiene durante todo el metraje (con algún que otro altibajo, algo que hasta cierto modo considero comprensible, pues son muy pocas las producciones de este tipo que logran mantenernos pegados a la butaca desde el primero hasta el último de sus minutos).

Por otro lado, no falta el costumbrismo y la crítica social. Aunque en no pocas ocasiones esta última resulta excesivamente obvia (la manipulación gubernamental y la relevancia que tienen los medios de comunicación en que se haga efectiva), al menos se introduce en pequeñas y breves dosis. Es decir, el cineasta no suelta un extenso discurso sobre lo que piensa acerca de una determinada cuestión, sino que deja mensajes para que, si así lo desea, el espectador reflexione sobre ellos.

Lo que sí quiero dejar claro es que “El bar” es una película entretenida. Bien sea por su humor o por la intensidad de varios de sus pasajes, la cinta no da lugar al aburrimiento. Otra cosa es que a algunos no nos convenza esta amalgama de géneros, habiendo preferido que se decantara por uno solo de los existentes.

Los clientes y los encargados de “El bar”

Uno de los grandes aciertos de “El bar” es su reparto y, sobre todo, la dirección de actores. Blanca Suárez está perfecta en su papel y lleva de forma estupenda el peso de la cinta. Bajo mi punto de vista, creo que es el personaje mejor escrito y con una evolución más comprensible. El irregular Mario Casas realiza un buen trabajo, mientras que, salvo por algunos momentos cómicos, Carmen Machi no hace de Carmen Machi. Asimismo, resaltaría la labor de Secun de la Rosa, Terele Pávez y Jaime Ordóñez (seguramente la principal sorpresa del elenco).

Digamos que “El bar” nos ofrece algo muy parecido a lo que Álex de la Iglesia nos planteaba en “La comunidad”, dado que en ambos títulos se nos muestra el lado oscuro que se esconde en cualquier individuo. En “La comunidad” las personas se movían por el dinero, mientras que en “El bar” luchan por su existencia.

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