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Crítica de "Jurassic World"

Hay películas que marcan a varias generaciones de espectadores. "Parque Jurásico" es una de ellas, algo que no es de extrañar si consideramos que casi todo el mundo siente cierta fascinación por los dinosaurios. Aunque la cinta en sí dista de ser uno de los mejores trabajos de Steven Spielberg (quien sin duda eligió este proyecto porque "Hook" no recaudó tanto como se esperaba en la taquilla USA y para así poder rodar "La lista de Schindler"), posee escenas que se han quedado grabadas para siempre en nuestra memoria. "El mundo perdido (Jurassic Park)" era una digna secuela, no pudiendo decirse lo mismo de la decepcionante "Parque Jurásico III". Catorce años después de esta última nos llega "Jurassic World", y lo hace recuperando la premisa de la cinta original... pero a lo grande.

Dado que el hombre es obstinado y no tiene reparos en tropezar dos veces en la misma piedra, "Jurassic World" nos muestra cómo finalmente se ha abierto en Isla Nublar un parque temático con dinosaurios. Los trágicos sucesos que acontecieron hace más de dos décadas parecen olvidados, siendo el lugar un sitio futurista en el que la seguridad está garantizada. Bueno, o al menos eso creen sus responsables. "Jurassic World" se toma su tiempo a la hora de presentarnos a los personajes. Primero observamos a los más jóvenes del relato, para luego conocer a los adultos. Los chiquillos sirven para que el público menor de edad se sienta dentro de la aventura, mientras que los segundos resultan más interesantes de lo que a priori pudiera parecer. Claire es una mujer volcada en su trabajo y que apenas se ocupa de su bienestar personal o de su familia (hace tiempo que no ve a sus sobrinos). Owen cumple con su cometido, en este caso intentar amansar a los velociraptores, y recela de las investigaciones que se está llevando a cabo en Jurassic World.
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Viendo el tráiler de la película, no me atraía la idea del Indominus Rex, un dinosaurio híbrido, o de unos velociraptores amansados. Por suerte, esta parte de la trama no está tan mal llevada como pensaba y se puede calificar de decente. Es una forma de introducir una especie nueva completamente letal y de darle otro tipo de protagonismo a unos animales que en los anteriores títulos de la saga amedrentaron al espectador. Por desgracia, lo que no se consigue en "Jurassic World" es alcanzar esa tensión que tan bien supo transmitir Steven Spielberg en "Parque Jurásico" y en "El mundo perdido (Jurassic Park)". Las escenas de acción están bien resueltas, sobre todo durante el clímax del filme, mientras que no hay ninguna queja en lo que a los efectos especiales se refiere (eso sí, no se les puede calificar de novedosos y, de hecho, no maravillan como sí lo hicieron en su día los de los dos largometrajes anteriormente mencionados). El director, Colin Trevorrow, no lo hace nada mal si consideramos que se trata de un cineasta que proviene del cine independiente. Por ejemplo, es consciente de que no puede introducir demasiada sangre o violencia cuando un carnívoro acaba con la vida de un humano (los estudios no están dispuestos a perder al público familiar), algo que maneja con bastante tiento.

Del reparto me quedo con Bryce Dallas Howard, quien nos hace ver la falsa seguridad en la que vive Claire. Chris Pratt resulta creíble como el héroe del relato, mientras que de los jovenzuelos me quedaría únicamente con Ty Simpkins (Nick Robinson me parece un tanto soso). Irrfan Khan no convence dando vida a Simon Masrani, una suerte de John Hammond contradictorio, mientras que Vincent D’Onofrio resuelve con corrección su papel de villano de la historia.

"Jurassic World", ¿la mejor película de la saga "Parque Jurásico"?

¡Por supuesto que no! "Jurassic World" es una película entretenida, que mejora según avanza su metraje y que contiene múltiples guiños a "Parque Jurásico". Además, se agradece que se incluya algo de ironía y humor en su contenido. Ahora bien, al mismo tiempo se echa en falta un mayor riesgo, pues, al final de todo, lo que nos propone es observar cómo se han hecho realidad tanto el sueño de Hammond como las predicciones de Ian Malcolm (un movimiento previsible, pues).

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